Corrientes, jueves 09 de abril de 2026

Sociedad Corrientes

El deterioro de cada día

23-02-2025
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(Por Jose Miguel Bonet)*.La demagogia cultural de la posmodernidad tiene como finalidad hacer que pase desapercibida la ausencia de democracia política o hacerla indeseable. .

La nivelación cultural exige el rebajamiento de los conocimientos, de la información y del gusto. . Sobre todo desde que ciertos lingüistas han convencido de que el niño infante y el adulto más retrasado, por el solo hecho de articular con sentido una pequeña frase oral que antes no ha oído, están dotados de un talento creador tan maravilloso como el de los grandes genios que admiramos.

Debe ser por esto por lo que la Republica se ha puesto en vanguardia para convencer a las masas juveniles generalmente desocupadas, del enorme talento artístico y valor democrático que manifiestan sus movidas populares. Y mucho más trascendente aún: para difundir a través de los ministerios de cultura, contratada como mercancía a serios intelectuales y alegres comunicadores sociales, el igualitario papel cultural que desarrolla en la sociedad cada oficio, cada persona, sea cual sea el nivel de sus conocimientos y de su criterio del gusto,Japón tomó en 1872 la decisión que cambiaría su destino y con el tiempo convertiría su sociedad en la más avanzada del mundo. El Código Fundamental de Educación, aprobado ese año, fue el principio de una transformación basada en la idea de que la ciudadanía era el principal recurso de la nación y que su futuro dependería de su capacidad para prepararla mejor.

Del mismo modo que la libertad (política) fue sacrificada en el consenso de la transición a las libertades (civiles), la cultura (civilizada) ha sido despedazada por la posmodernidad en una infinidad de culturas (gremiales y nacionalistas) y siguen. Los síntomas de regresión cultural de hoy es el equivalente a los valores estéticos y a la regionalización de la Edad Media.-

El malestar de la cultura lo padecen más quienes menos se resignan a vivir sin espíritu de un sentido común que emane de la libertad política colectiva. Sin este maestro insobornable, se da crédito a lo absurdo y no vale lo sensato; se admita lo despreciable y se vilipendia lo admirable; se hacen movimientos histéricos con los dedos a la altura de las orejas para que las palabras sin espíritu genuino, se entiendan entre comillas. Sin espíritu emergente de la libertad común, el lenguaje no comunica razones ni sentimientos. Tan sólo ruidos rutinarios de propaganda o de negocio. Los escritores no leen y los lectores escriben. La vulgaridad anega el panorama cultural. Desde la inmoralidad de las costumbres al cinismo de las acciones, desde el ámbito familiar al del Estado, desde las manifestaciones del arte de artefactos a los planes de docencia, desde el campo de la producción-consumo al del deporte, todo parece organizado para excluir de la vida social la función del sentido común, que es espíritu práctico, anulando toda posibilidad de que emerja un espíritu razonable que se objetive en instituciones políticas y culturales,esta degradacion alcanzo a la politica,creando un nuevo tipo de régimen político que ha tomado forma. En él, la corrupción es, justamente, el componente central de la dominación. Es mucho más que el acto ilegal de quedarse con dineros públicos. La corrupción hace las veces de partido político: selecciona dirigentes, organiza la competencia electoral y ejerce la representación—y, sobre todo, el control—territorial.

Los esclavos eran conscientes de su esclavitud. Tenían libertad de pensar sin la de obrar. Los modernos siervos voluntarios tienen la de obrar sin la de pensar. Se creen libres porque tienen capacidad de obrar, opinar y votar, sin saber que obran, opinan y votan según un modo de vivir lo político que perpetúa el señorío de los nuevos amos de la libertad, los partidos estatales. Señorío que entierra, con libertades exteriores de obrar sin actuar, la libertad interior de pensar. El pensamiento es menos libre que la acción. La libertad de expresión, una fantasía ilusa si no hay libertad de pensamiento. Una quimera para obreros de la libertad en tajos definidos por capataces del pensamiento y de los sentimientos, con patrones ideológicos de directores inmorales de la conciencia colectiva.

Las estructuras sociales toleran una dosis limitada de inteligencia, espíritu crítico e innovación. Pero según la norma general, los comportamientos a los que todos deben plegarse, deben permanecer estúpidos. Si fuera de otro modo, muchos de quienes son llamados para desempeñar una función determinada deberían renunciar a ella, porque la encontrarían demasiado difícil. Si la norma fuera la improvisación, la genialidad, muy pocos estarían capacitados para hacer lo adecuado en el momento oportuno. Muchas personas , una vez que han comprendido la irremediable estupidez que caracteriza a las estructuras sociales de las que forman parte, intentan ponerles remedio,y así trabajan en post de lograr que las sociedades humanas sean menos estúpidas.


*Desde Mburucuya<