Corrientes, jueves 09 de abril de 2026

Sociedad Corrientes

Las cuatro virtudes del estoicismo que pueden salvarnos de la modernidad liquida

15-02-2025
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(Por Jose Miguel Bonet *).El estoicismo es una filosofía muy simple, que busca el crecimiento personal y con base a eso, mejorar las relaciones de las comunidades. Sus creencias se basan en 4 aspectos principales:


1. Sabiduría: tener la capacidad intelectual de lidiar con todo tipo de situaciones buscando siempre la solución más lógica y racional.


2. Templanza: aprender a controlar todos los instintos y vivir con base única en la moderación de los deseos y las emociones.


3. Justicia: dar a todos lo que les corresponde, tomando en cuenta sus derechos y sus verdades.


4. Valentía: demostrar la fuerza emocional necesaria para saber aceptar los aspectos negativos de la vida sin miedo.


¿Cómo puedes practicarlo?


Primer paso: Aprende a controlar tus emociones. Marco Aurelio, solía utilizar la meditación y como mantra decía: "Hoy escapé de mi ansiedad, la saqué de mí porque me di cuenta que venía de mis propias percepciones y no de afuera".


Segundo paso: Busca un ejemplo que te inspire y sigue sus pasos. Séneca, en su libro "Cartas de un estoico" dice: "Elige a alguien cuya forma de vivir tenga tu aprobación. Mantente siempre en su misma dirección, como un guardián, como un modelo".


Tercer paso: Aprende a aceptar los fracasos como parte natural de la vida. Las caídas son parte del éxito.


Cuarto paso: Lee todo lo que puedas y actúa con base en tus aprendizajes. Epícuro, en su libro "El arte de vivir" dice: "No digas que has leido varios libros, demuéstralo con tus acciones".


Quinto paso: Analiza el uso que le das a tu tiempo, puede ser que le estés dando demasiada importancia a nimiedades.


Esta creencia filosófica, sigue vigente en la actualidad. El líder político, Nelson Mandela se guiaba por los libros de Marco Aurelio, uno de los máximos representantes del estoicismo. La filosofía cree en la paz, mas no quiere decir que crea en la pasividad.

La salida de la pandemia prevé un deseo a corto plazo, una recuperación del tiempo perdido a marchas forzadas


Esta clase de impulsos espirituales se ven empujados, sobre todo, con las crisis económicas; pero también como un efecto de rechazo —al menos temporal— al gran consumo que mueve la economía hacia adelante: «En la actualidad, el estoicismo es una cuestión minoritaria de un grupo de privilegiados que tienen todo tipo de satisfacciones y se plantea esta nueva necesidad». Así, defiende el experto, el llamamiento del estoicismo al rechazo material –en cuanto a vía para alcanzar la felicidad junto al dominio personal– es una inconsistencia con los parámetros del presente sistema económico. Autores como Séneca, cuyo rechazo del lujo atraviesa siempre sus ideas, argumentan que la satisfacción se encuentra en el interior de uno mismo, en la tranquilidad que refleja la ausencia de temores; la ataraxia como eje.


El estoicismo se presentó como una solución a la angustia provocada por la crisis sanitaria del coronavirus: si no podemos hacer nada para controlar la pandemia, ¿por qué deberíamos atormentarnos por ello? «no parece haber ningún tipo de indicador capaz de demostrar que la sociedad se posiciona hacia este predominio espiritual». De hecho, la dirección parece dirigirse en sentido contrario: investigaciones como la de la Universidad de Yale ponderan con una mayor probabilidad la explosión del consumo y el desenfreno generalizado.


Si la tendencia sistémica es la del crecimiento sin barreras, la expansión sin límites, «no hay lugar para el rechazo a lo material». La salida de la pandemia, por tanto, prevé en realidad la solución de un deseo a corto plazo, una recuperación del tiempo perdido a marchas forzadas. Es un desenfreno contrario a los preceptos estoicos. La búsqueda de la trascendencia espiritual, el rechazo de las pasiones y la resignación son, aún hoy, parte de un proceso tan lógico como complicado: para poder rechazar lo material, primero hay que poseerlo. Y hoy es posible ser dueños de todo, salvo de nosotros mismos.


*desde Mburucuyá