Con la decisión de imponer aranceles del 25% a las importaciones de aluminio y el acero de todo el mundo (incluso la Argentina), Donald Trump, escaló otro peldaño de la guerra comercial, ya global, que ha emprendido en su regreso a la Casa Blanca.
El presidente de Estados Unidos adoptó esa medida -que se suma a los gravámenes contra China de la semana pasada y supone una considerable ampliación del campo de batalla de su proteccionismo- mediante un decreto, que firmó por la tarde en el Despacho Oval.
"Esto es importante, vamos a hacer Estados Unidos rico de nuevo", indicó el mandatario.
“Es un 25% sin excepciones ni exenciones”, sentenció luego.
Durante su primer mandato, en 2018, Trump impuso aranceles del 25 % a las importaciones de acero y del 10 % a las de aluminio, aunque luego concedió exenciones a países como la Argentina, Australia, Brasil, Canadá y México.