Corrientes, viernes 10 de abril de 2026

Sociedad Corrientes
MERCEDES

Miles de promeseros del Gaucho Gil se concentran en Mercedes Cruz Gil

07-01-2025
COMPARTIR     
Cada 8 de enero miles los peregrinos que llegan a la ciudad correntina de Mercedes para venerar al Gaucho Gil.

Promeseros llegan de todo el país para rendir tributo al Gaucho milagroso. Es un culto de índole pagano al lque la Iglesia Católica se ha acercado en los últimos años

¿QUIÉN FUE EL GAUCHO GIL?

La hagiografía, que es la ciencia que estudia la historia de las vidas de los santos, jamás podrá ser precisa acerca de la vida de un santo popular, de un santo pagano. Se sabe que Antonio Mamerto Gil Nuñez, hijo de José Gil y Encarnación Nuñez, nació un 12 de agosto de un año que podría ser 1847, en Mercedes, provincia de Corrientes, en una zona que en guaraní llamaban Paiubre.

Se dice que amaba los bailes y las fiestas, en especial la de San Baltazar, el santo cambá, que era devoto de San La Muerte, que tenía un excelente manejo del facón y que su mirada hipnótica era temible para los enemigos y fulminante para las mujeres.

La historia registra que fue un peón rural, que sufrió los horrores de pelear en una guerra entre hermanos, en la Guerra de la Triple Alianza, y que luego fue reclutado para formar parte de las milicias que luchaban contra los federales.

La leyenda cuenta que Ñandeyara, el dios guaraní, se le apareció en los sueños y le dijo: “no quieras derramar sangre de tus semejantes”. El Gauchito no lo dudó más y desertó del Ejército. Esa rebeldía, y conquistar a la mujer que pretendía un comisario, fueron algunos de los motivos de su sentencia de muerte. Le siguieron otras desobediencias intolerables para el poder de turno: se ganó el amor y la complicidad de la peonada correntina que lo empezó a conocer como a un justiciero, como a un héroe que protegía a los humildes, que robaba a los ricos para darle a los pobres, que vengaba a los humillados y que sanaba a los enfermos. El pueblo lo protegió, lo alimentó y lo cuidó hasta que lo capturaron.

Cuesta entender cómo a este bandido rural, a este símbolo de resistencia contra la injusticia que sorteó mil y una emboscadas, lo capturó la policía mientras dormía una siesta luego de una noche de juerga en el marco de las fiestas por San Baltazar. Sus dos amigos fueron abatidos al instante de ser descubiertos pero al Gauchito Gil no lo entraron las balas. Lo salvó un amuleto de San La Muerte que colgaba de su cuello.

Con sus múltiples variaciones, los relatos orales cuentan que aquel 8 de enero de 1874 o 1878 para otros, decidieron trasladarlo a la ciudad de Goya para ser juzgado, pero en el camino, a 8 kilómetros de Mercedes, cambiaron los planes y los miembros de la tropa lo colgaron boca abajo en un árbol de la zona.

Ninguno de presentes, soldados de origen humilde, conocedores y respetuosos de las andanzas del Gauchito, se animó a ejecutarlo. Finalmente, el coronel Velázquez, contra su voluntad y siguiendo órdenes de un superior, lo degolló. Dicen que su sangre cayó como una catarata que la tierra se bebió de un sorbo. En ese mismo instante nació el mito y su asesino se convirtió en su primer devoto.

MENSAJE DE CANECÍN

En vísperas de la concentración el obispo de Goya, monseñor Adolfo Canecín, anima a los fieles a acercarse a la cruz con gratitud, intenciones, pesares y aflicciones, para recibir salud, paz y bendición. .

En una carta pastoral publicada en diciembre, titulada "Salve, ¡Oh Cruz!, única esperanza", monseñor Canecín expresó su cercanía y afecto hacia los devotos y peregrinos que se preparan para esta importante celebración. En el mensaje, el obispo manifestó su deseo de "peregrinar junto a ustedes con devoción, el camino hacia la Cruz, nuestra única esperanza".

El prelado destacó que la diócesis de Goya se ha propuesto centrarse en Jesucristo, especialmente trabajando con los jóvenes y promoviendo una Iglesia en salida misionera. "Jesús, muerto en la cruz y resucitado, es el centro de nuestra fe y el núcleo de nuestra esperanza", afirmó.

Citando a san Pablo en la Carta a los Romanos, recordó: "Justificados, entonces, por la fe, estamos en paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; y por Él nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. La esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado".

Monseñor Canecín invitó a los fieles a contemplar y tocar la Cruz Gil , depositando en ella sus intenciones y preocupaciones, para regresar a sus hogares llenos de alegría, gozo y paz.

Finalmente, concluyó su mensaje alentando a los devotos a ser testigos de la fe, adoptando como propósito diario "marcar sus cuerpos, casas y pertenencias con la señal de la cruz".