Corrientes, lunes 13 de abril de 2026

Sociedad Corrientes

Cuando la “civilización” no fue capaz de entender a la “barbarie”

11-09-2024
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(Por José Miguel Bonet). Si hablamos de Domingo Faustino Sarmiento, no será posible evitar admitir que fue un gran escritor. Así lo demuestran obras como “Facundo”, “Recuerdos de Provincia” o “Educación Popular”. Claro que admitir que alguien escribe bien no significa en absoluto coincidir con la opinión del escritor.

 Tampoco podemos dejar de lado, al referirnos a Sarmiento, su obra educativa. Entre otras cosas logró que la población escolar se elevara en poco tiempo de treinta mil a cien mil alumnos, creó numerosas escuelas primarias, la Academia de Ciencias, la Escuela Normal de Paraná, la Universidad Nacional de San Juan, la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, la Biblioteca Nacional de Maestros y el Observatorio Astronómico de Córdoba, entre otras cosas.

 También propició la creación y el desarrollo de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CoNaBiP). También fundó escuelas de arboricultura y agronomía. Y se podría seguir agregando, por ejemplo los logros en comunicaciones y otros logros más.

 Seguramente también está claro que Sarmiento sostenía que la “civilización” estaba en Europa y la “barbarie” en América Latina. En otras palabras, América era inferior a Europa según su idea, y para “civilizar” era necesario tirar por la borda lo auténtico del país, suplantándolo por lo que los europeos pensaban y hacían. Eso, por otra parte, en aquél tiempo era más común que lo que hoy se cree.

 Pero por sostener esa idea Sarmiento opinaba de manera más que denigrante sobre los miembros de los pueblos originarios. En la edición de El Progreso del 27 de septiembre de 1844, y en la de El Nacional del 25 de noviembre de 1876, escribió: “¿Lograremos exterminar los indios?. Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa canalla no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen (...)”.

 Es indudable que Sarmiento era una persona más que polémica. Pero hubo un día en que el hombre civilizado (él), no logró entender al supuestamente “bárbaro” (el Coronel Miguel Guarumba). Fue el 27 de marzo de 1874.

 Según narra el Cronista Histórico de Chajarí, profesor César Manuel Varini, en esa jornada y en oportunidad de la inauguración del tramo Concordia-Federación del Ferrocarril Argentino del Este, Sarmiento y Guarumba se conocieron.

 Varini cita a Antonio P. Castro, quien escribiera que Sarmiento quiso conocer a Guarumba, bravo comandante del que mucho se hablaba en Buenos Aires. Su nombre era símbolo de valor y de patriotismo. A la hora del almuerzo, en Federación, se llevó a cabo este diálogo:

- Y Ud. Coronel, (me conocía).

- Sí, Vuecencia.

- ¿Dónde me ha visto Ud.?

- En “El Mosquito”, Vuecencia.

“El Mosquito” era un periódico semanal independiente, satírico, burlesco y de caricaturas. Apareció por primera vez el 24 de mayo de 1863. En las más de 1500 ediciones, hasta su último número en 1893, el periódico satirizó la conducta de la clase política local. El periódico, que se publicaba los domingos, constaba de cuatro carillas, y las dos centrales estaban dedicadas exclusivamente a litografías que caricaturizaban sucesos y personajes del momento. Por supuesto que Sarmiento era una de las figuras criticadas con asiduidad en ese medio.

Por tal motivo, la respuesta de Guarumba fue tomada como crítica por Sarmiento, quien se sintió agraviado. Fue así que el entonces Presidente de la Nación, dijo a Dardo Rocha (quien en ese momento era diputado nacional):

- Dr., aquí está la civilización (y se puso el dedo en su pecho) y allí la barbarie (indicando a Guarumba).

Es evidente que en esa jornada la “civilización” no fue capaz de entender a la “barbarie”. La fuente antes citada precisa que Guarumba era un indio manso y sin picardías y, por supuesto, no comprendió la alusión de Sarmiento y por eso sonreía suavemente. Sarmiento habrá pensado que Guarumba tenía en su mente los mismos criticables principios que él demostrara tantas veces. Se asegura que los invitados comentaban con dolor la amarga frase del Presidente. Pero sin dudas, nadie se habrá animado a decirle algo al respecto a ese hombre tan “civilizado”.

*Extracto de varios artículos

* desde Mburucuyá.