( Por Alejandro Bovino Maciel, para momarandu) .Como si la demostración de interés por parte de la sociedad durante aquella multitudinaria marcha universitaria no hubiese servido de nada, nuevamente los docentes y administrativos de la UBA se encuentran reclamando paridad en sus salarios. Un profesor adjunto con dedicación exclusiva (es decir, que no puede trabajar en otro sitio porque dedica todas sus horas a la UBA) gana un sueldo que está por debajo de la línea de pobreza según el INDEC. El sueldo básico del personal administrativo está por debajo de la línea de indigencia. Ese mismo docente con dedicación exclusiva en la Universidad de Sao Paulo gana 4 veces más. Conste que la UBA ha sido calificada como la mejor universidad de Sudamérica en los últimos 5 años sucesivos.
¿Nuevamente, los castigados argentinos, debemos discutir la importancia de la educación universitaria en la vida que sostiene nuestra sociedad?
Dije mil veces que al elegir este gobierno de gente desquiciada y bruta, la Argentina se pegó un tiro en el pie. Podrán decir que “no había otra opción” pero ya vamos viendo que esta elección errónea de la hermandad presidencial viajando por el mundo por cualquier razón baladí, y un equipo económico que está dispuesto a fracasar por tercera vez, no ha sido la mejor.
Un amigo me ha dicho que “vox populi, vox dei” (la voz del pueblo es la voz de Dios) que está hermosa como frase pero nunca deberíamos olvidar que esa “vox pópuli” escogió dos veces en elecciones libres a un monstruo mediocre y asesino como A. Hitler. “La democracia es el peor de los sistemas políticos exceptuando a todos los demás” me dirá otro. Y todas esas frases de salón se estrellan contra la realidad, que no vive de frases ni es capaz de ser contenida en un nudo de palabras. La realidad es la que constata usted, querida lectora en el supermercado. Le dicen que bajó la inflación pero comprar lo mínimo indispensable para vivir cada vez le cuesta más. O usted, lector, que ya no sabe cómo multiplicar su esfuerzo para ganar más ya que no hay dinero que alcance. Y todo bajo el verso liberal de “es necesario hacer un esfuerzo entre todos para estar mejor”. Ya escuché esa balada unas diez veces en mi vida. Nunca llegó ese mañana mejor que la señora Michetti aseguraba que era la luz al final del túnel en ese tartamudeo intelectual en el que se expresaba.
Es sabido que el actual presidente no pasó por la UBA. También es sabido que fracasó en el ingreso como becario del Banco Central. Todo eso le generó un intenso resentimiento y no en vano apunta siempre ese blanco: el odio al Banco Central y su desprecio por la universidad pública. Es lo del zorro y las uvas, de Samaniego.
Este señor debería tratar sus traumas y gobernar con racionalidad, pero eso es pedirle peras al olmo. Ya en campaña mostraba claramente señales de una salud mental más que dudosa. No creo que el ejercicio del gobierno sirva de terapia.
AGOSTO 2024