El presidente francés, Emmanuel Macron, descartó este lunes 26 de agosto nombrar un gobierno de izquierdas para poner fin al estancamiento político del país, alegando que sería una amenaza para la “estabilidad institucional” francesa.
Macron ha estado buscando en sucesivas rondas de conversaciones un nuevo primer ministro desde que las elecciones de julio dieron a una alianza de izquierdas el mayor número de escaños en el Parlamento, pero no los suficientes para gobernar.
Así pues, el mandatario rechazó las pretensiones de la izquierda para gobernar tras las conversaciones mantenidas durante este lunes con la ultraderechista, Marine Le Pen, y otros líderes políticos.
Aunque algunos informes decían que Macron quería nombrar un primer ministro para este martes, el presidente indicó en un comunicado que lanzará una nueva ronda de conversaciones ese día y pidió a los partidos su cooperación.
No obstante, las elecciones del pasado julio dejaron la Asamblea Nacional -conformada por 577 escaños- dividida entre la alianza de izquierdas; Nuevo Frente Popular (NFP), con más de 190 escaños; seguida de la alianza centrista de Macron, con unos 160; y la Agrupación Nacional, de la ultraderechista Marine Le Pen, con 140.
El NFP, en particular el partido de extrema izquierda la Francia Insumisa (LFI), ha exigido el derecho a formar gobierno, pero los partidos centristas y de derechas han prometido rechazarlo en cualquier votación de confianza.
Un gobierno de izquierdas “sería inmediatamente censurado por todos los demás grupos representados en la Asamblea Nacional” y “la estabilidad institucional de nuestro país exige, por tanto, que no elijamos esta opción”, indicó Macron.
Al mismo tiempo, el jefe de Estado francés dijo que mantendría conversaciones con los líderes de los partidos y con “personalidades distinguidas por su experiencia al servicio del Estado y de la República”.
Sin nombrar a la LFI, el presidente llamó a socialistas, ecologistas y comunistas de la alianza de izquierdas a “cooperar con otras fuerzas políticas”.
Por su parte, la LFI reaccionó con furia y su coordinador, Manuel Bompard, calificó los comentarios de Macron de “golpe antidemocrático inaceptable”.
De la misma manera, Jean-Luc Mélenchon, publicó en X que Macron había creado “una situación de excepcional gravedad” y pidió una “respuesta firme y enérgica” por parte del público y los políticos.
Le Président de la République vient de créer une situation d'une exceptionnelle gravité. La réplique populaire et politique doit être rapide et ferme. La motion de destitution sera déposée. Le moment venu, la censure d'un gouvernement de droite viendra. Mais les organisations…
Sin embargo, la presión aumenta, ya que falta poco más de un mes para que venza el plazo para presentar un proyecto de presupuesto para 2025 para el Gobierno, uno que está en la actualidad seriamente endeudado.