Año a año podemos comprobar que el nivel general de educación formal (escuelas, colegios, liceos) en nuestro país va decayendo gradualmente. No es un problema argentino exclusivamente, en Europa también la preocupación crece. Los indicadores de las pruebas PISA (Programa de Evaluación Internacional de Estudiantes) que son los más fiables ya que manejan técnicos extranjeros con una máxima objetividad señalan que, por ejemplo, en comprensión de lectura, fuimos decayendo. La evaluación PISA otorga puntos de desempeño promedio de 1 punto (mínimo) a 500 puntos (valor estándar comparando con países que tienen un probado y eficiente sistema educativo: Dinamarca, Japón, Francia, Reino Unido, EEUU, Canadá).
Las pruebas PISA evalúan: Matemáticas, Lenguaje y Ciencias. Fueron diseñadas por la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) y se implementan siguiendo los lineamientos de dicha organización. La selección de los 20 a 35 alumnos que participarán de la muestra por cada escuela o colegio se hace en forma aleatoria. La selección de los establecimientos también se extrae al azar desde una base de datos de colegios públicos y privados de CABA, Córdoba y Mendoza.
En 2022 se evaluó a alumnos/as de 15 años independientemente del grado o año escolar que estuvieren cursando. La prueba PISA del 2022 se hizo con un total de 457 establecimientos escogidos de una base de datos y participaron 14.114 alumnos/as. Los resultados de 2022, para Matemáticas, en Argentina fue de 387 puntos (recordemos que los países de la zona OCDE obtienen resultados que están en el orden de los 500 puntos promedio. En Lectura fue de 401 y en Ciencias, 406. En el año 2000 Lectura obtuvo 418 puntos y créanme que esa diferencia de 17 puntos menos significa mucho. Sospecho que, si mejora Lectura, seguirá mejorando la competencia en Ciencias, ya que este conocimiento se adquiere por medio de la lectura. La prueba se hace cada 3 años y la próxima evaluación será digital, lo que podrá ampliar el marco geográfico y nos permitirá saber si, por ejemplo, en Corrientes, también tenemos al menos este rendimiento de 387 en matemáticas y 401 en Lectura.
La prueba PISA no evalúa cuestiones sintácticas ni gramaticales, no pide señalar el modificador directo del sujeto circunstancial. No. Sencillamente proporciona un texto y se le pide al dicente que explique lo que comprendió después de leerlo. He visto los reactivos (textos que se les pide leer) y les aseguro que son fáciles de comprender, sin rebuscamientos ni trampas. No es la prueba la que falla. Es la educación que ha caído a pique por varias razones: desde la política, que se supone que es la fuerza ordenadora de la sociedad, se propone la dirigencia de personajes nefastos que desestiman toda forma de compromiso formal, el magno ejemplo lo dio Mr. Trump, esa caricatura de millonario soberbio y despreciativo que no consiente ningún disenso y descalifica de inmediato a quien no le acepta sus términos. En Brasil, a la sombra de este clown político creció la figura atrabiliaria de un Bolsonaro, y en Argentina viene a ganar la presidencia un declarado discípulo del clown. Para un/a adolescente este ejemplo “desde arriba” es crucial. El mensaje de estos líderes es que “nada es serio, excepto el dinero, que debe ganarse como sea” y esto no conduce a la necesidad de esfuerzo por mejorar la educación ya que, si gente visiblemente bruta puede llegar a la presidencia, ¿por qué yo debería esforzarme por ser ingeniero?
La irrupción de Internet que tiene a los y las adolescentes hipnotizados tras las redes sociales y los mensajes de chats donde nadie corrige aberraciones ortográficas o sintácticas, por el contrario, las celebran como chistes. Creo y sostengo que aún no terminamos de asimilar completamente lo que significó Internet en el nacimiento del Tercer Milenio. Internet distorsionó todo. La inmediatez se ha tomado como un valor. Todo tiene que ser ya, ya, al ritmo embobante de un reggaetón. Eso conspira contra la lectura, que necesita tiempo y calma, pero al mismo tiempo que es y será el único instrumento humano capaz de producir un aprendizaje.
Buenos Aires, 23.6.2024