Corrientes, martes 18 de junio de 2024

Cultura Corrientes
PRESENTAN LIBRO TESTIMONIAL SOBRE EL ASTRO DEL FÚTBOL MUNDIAL

"Diego Maradona venía a Esquina, también, pero nadie lo creía"

29-05-2024
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EL VÍNCULO. Rodolfo creció en el mismo barrio humilde que los padres de Diego Maradona, quienes eventualmente se trasladaron a Buenos Aires.

Documentar la vida de Diego Armando Maradona jamás ha sido una tarea fácil. Desde sus orígenes en el humilde potrero de Villa Fiorito, hasta la Copa Mundial, y mucho más luego, el mítico jugador, dejó un universo inabarcable de anécdotas en todo el planeta. El doctor Rolando Enrique Vallón, un médico de Esquina, atesoró una de ellas, la historia de Rodolfo, quien había vivido con la familia del astro, pero a quien hasta hoy no creyeron.

Cuando era niño, Rodolfo frecuentaba a la familia Maradona sin saber su futura fama. Más tarde, fue llevado a Buenos Aires por la familia Maradona y vivió con ellos durante unos 30 años, integrándose como un miembro más de la familia.

Rodolfo acompañó a la familia Maradona en muchos momentos importantes, incluso en viajes internacionales. Participó en eventos íntimos y cotidianos, como preparar mate para Diego. Su cercanía quedó reflejada en varios videos y relatos de la familia. A pesar de esta íntima relación, la historia de Rodolfo era poco conocida fuera de Esquina.

El libro, titulado "El Mudo Maradona", fue editado en una pequeña tirada de cien ejemplares, muchos de los cuales fueron dados a la familia de Rodolfo para su venta. La presentación del libro fue emotiva y contó con una gran asistencia. Vallón espera que esta obra sirva para preservar y difundir la notable historia de Rodolfo y su conexión con la familia Maradona.

Hace pocos días se ha presentado en Esquina el libro "El Mudo Maradona". Se trata de la historia de Rodolfo, el Mudo Maradona.
- La verdad es que yo soy amigo de la familia de Rodolfo, el chico de condición sordomuda, que hoy tiene unos 56 años aproximadamente. Y soy amigo del hermano de él desde la infancia, él me ayudó un poco con esta historia. Hace un tiempo me enfoqué en esto cuando me di cuenta de que se estaba perdiendo la historia. Un día, comiendo un asado con los amigos de mi hijo, que tenía 12 años, Rodolfo me estaba ayudando a hacer el asado. Y les digo, ¿saben que él vivió con la familia Maradona? Y me decían que no, que no podían creerlo. Decían que era mentira. Y Diego venía a Esquina también, pero no lo creían. Entonces, pensé que tenía que quedar asentado en algún testimonio porque se iba a perder este relato. Entonces, ahí es donde me pongo a escribir un poco. Rodolfo tenía algunas fotos en algunos cajones ya bastante estropeadas. Entonces, las convertimos en digitales y las recuperamos un poco, y así empieza toda la historia del libro. La relación que tiene Rodolfo con la familia Maradona es muy cercana. Los padres de Diego, Tota y Chitoro, nacieron aquí en Esquina, en nuestro pueblo. Aquí vivieron los abuelos de Diego. Es una familia muy humilde, del barrio Hospital, un barrio postergado, con carencias, y era el mismo barrio donde vivía la familia de Rodolfo. Chitoro y Tota se van con las hermanas mayores de Diego a Buenos Aires en el 60, por ahí, y se van a Fiorito. Cada tanto venían a visitar a Doña Dora, que es Salvadora, la abuela materna de Diego, que vivía en el barrio de Rodolfo. En ese entonces, Rodolfo tenía unos 10, 11 años. Era travieso, pícaro, y frecuentaba mucho a la familia Maradona cuando venían, sin saber que los Maradona eran los Maradona. Y Rodolfo tenía la edad intermedia entre Lalo y el Turco, que son los hermanos de Diego. Eran todos de la misma camada. Entonces, un día, los tres, junto con Diego, lo llevaron unos días a Buenos Aires, a Rodolfito, como lo conocían. Tota fue a hablar con Alicia, la mamá de Rodolfo, y aceptaron llevarlo. La historia termina con que Rodolfo se queda unos largos 30 años a vivir con esa familia. Fueron muchísimos años. Después él relata dónde estuvo, por dónde anduvo. Estaba muy integrado a la familia. Era como un hijo más en la casa de Devoto. Esa casa la compró Diego a sus padres cuando hizo el pase de Argentinos Juniors a Boca. Allí vivió toda la vida. Es la casa de los padres de Diego que ahora fue vendida, pero bueno, esa es la historia.

Una historia realmente poco conocida, al menos fuera de Esquina. ¿Maradona como un integrante más de la familia de Doña Tota y Chitoro?
- Ajá, sí, por ese lado seguramente fue. Pero lo único que tiene esta historia es que es la familia Maradona la que lo llevó. Si todos en este mundo hubieran querido tener una foto, un recuerdo, haberlo saludado... todos recuerdan en qué momento vieron a Maradona, en qué partido, una vez en su vida. Hay gente que nunca lo vio y soñaba con verlo. Bueno, Rodolfo convivió con él, fue a China en un viaje, no iba puntualmente con Diego, iba con Chitoro. Cuando Chitoro, que era el padre de Diego, viajaba, llevaba a Rodolfo. Fue a Italia, anduvo por Río de Janeiro cuando invitaron a Diego, cuando lo invitó Careca, que era otro jugador que jugaba con él en el Napoli. Y la parte más íntima con Diego fue cuando hicieron esa pretemporada en el campo de La Pampa, en el Marito, un campo donde fue a hacer una preparación de unos 15 días más o menos de forma rústica.

Sí, que está con el preparador físico, y están los videos.
- Y claro, se ven los videos. Bueno, en esos videos hay una cantidad de momentos en los que aparece Rodolfo con ellos. Era un grupo de cinco o diez personas las que estaban ahí. Rodolfo tuvo el privilegio de estar ahí. Eso fue en abril del 94, antes del Mundial del 94 en Estados Unidos. Hay una imagen donde Rodolfo prepara un mate en una pava, en una cocina, porque era un campo-campo. Y se va a despertar a Diego, golpean la puerta, entra con Signorini, que era el preparador físico, y lo despiertan a Diego, y Rodolfo, el Mudo, se pone a cebarle mate. Y hay algunos diálogos donde Diego interactúa con Rodolfo, unos diálogos con señas, con las manos, por supuesto, pero eso está, se ve en todo momento.

¿Qué dice él? ¿Se comunica con él?
- Rodolfo volvió a Esquina después de esos 30 años, a los 40 años aproximadamente, y vuelve a su misma casa con la misma humildad, algo mejorado económicamente, pero no tanto. Anda con nosotros, él tiene una pensión por su incapacidad, y hace algunas changas de albañilería. Es un personaje conocido aquí en Esquina, saluda a todo el mundo. Y en el transcurso, en el proceso de hacer el libro, él me contaba y me mostraba cómo iba, y él como que no sentía mucho, no sé si se daba cuenta de lo importante. Pero el día de la presentación del libro, que asistió mucha gente, fue una grata sorpresa, asistió bastante, estuvo muy bueno. Él estaba al frente conmigo y con Estefanía, que es otra escritora que me hizo el prólogo, también de Corrientes. Estábamos al frente y ahí sí se lo notó emocionado, vino su familia y hubo mucha emoción, hubo lágrimas. Y en una parte también fue divertida porque él contó algunas historias, con señas y se hacía entender. Le hacían algunas preguntas y él relataba algunos hechos puntuales.

¿Qué historia llamó más su atención?
- Bueno, tiene varias ahí. Hay una muy divertida que también me llamó la atención, que descubrí en un video de este campo en La Pampa. Dos meses faltaban para empezar el Mundial, el que tanto queríamos ganar en ese 94, que era el último Mundial de Diego. Diego tenía muchas ganas de que todo saliera bien, porque su hija era chiquita y nunca lo había visto jugar, así que quería que su hija lo viera jugar en ese Mundial, entonces hacía mucho esfuerzo. Y Rodolfo, lo descubro en una imagen, en un video que se le tira a los pies a Diego, y lo voltea en una jugada. Qué inconsciente Rodolfo, un poco más y le corta las piernas antes de que le corten las piernas mundiales, después con esa sanción que tuvo. Pero bueno, lo llamaba tío Chitoro. Y bueno, después tiene mucho, mucho que contar. Imagínense ustedes que él las vio nacer a Dalma y a Gianinna, las tenía en brazos, las acunaba, estuvo en todos los momentos. Cuando Diego salió campeón en México, Chitoro fue con la delegación de la Selección Argentina. Después no fue nadie más, creo que Claudio fue al final, pero él estaba en la casa mirando los partidos con los hermanos, estaba ahí con la familia. Cuenta cómo se abrazaban fuerte, tenían un televisor muy grande que le llamaba la atención. Estuvo siempre. Lo que es limitado es porque él no tiene un relato fluido, pero estuvo en todas, en todas estuvo.

Sé que se puso muy triste con el fallecimiento de Diego y que no pudo ir porque estábamos en plena pandemia.
- Claro, era la época de pandemia. Unos años antes, él quería ir a verlo, me decía a mí puntualmente, y yo soy muy allegado a ellos, me decía que quería ir a verlo. Hicimos unos contactos, a veces podían, pero era la época en que Diego estaba más aislado y no pudimos llegar nunca. Y cuando fallece, realmente, yo no lo vi puntualmente, lo vi al otro día. Me dijeron unos chicos de la terminal que fue a querer sacar un pasaje y no había, no había colectivos en esa época. No pudimos hacer ese viaje, inclusive a mí me llevaba a ir también a llevarlo, pero también teníamos todo bloqueado aquí con retenes, no podíamos ir.

El libro, ¿dónde podemos buscarlo, adquirirlo?
- En principio está aquí, lo tiene en un espacio físico. Hicimos pocos porque no somos de hacer grandes tiradas. Yo es la primera vez que escribo algo. Enganché con una editorial que es Quinta del Tiempo, que anda muy bien, que justo está aquí en Esquina. Pero hicimos una serie de cien libros, no son muchos, no sabemos cómo vender. Y los libros, yo hice algunos para regalar a los amigos, a la familia, y el resto se los di a la familia de Rodolfo, para que los vendan y que sea para ellos la ganancia total. Todo es para Rodolfo. En principio lo tienen ellos, no tenemos lugar físico, pero sí estamos viendo, así que pronto sabrán dónde adquirirlo.

¿Tuvo alguna comunicación con alguien de la familia de Maradona sobre el libro?
- No se difundió mucho. Yo no me animé ni tuve el acercamiento para comunicarlo, pero todavía no está muy difundido. La presentación fue el viernes, hace poquito, el viernes a la noche. Algunos medios locales se comunicaron, hablamos un poco, pero no hubo nada más a nivel masivo todavía.