Corrientes, jueves 23 de abril de 2026

Sociedad Corrientes

El papel y el libro/ El papel del libro

26-05-2024
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( Por Alejandro Bovino Maciel). El precio del papel para imprimir libros se ha disparado a niveles insólitos, como casi todos los precios a partir de los disparates que viene proponiendo el “plan de gobierno” si acaso existe un plan. La gran devaluación de diciembre, sumada a los dos meses de inflación límite (diciembre y enero) han llevado a encarecer el precio del papel a tal punto que amenaza a la industria editorial en su conjunto. El presidente de la Cámara del Libro, Martín Gremmelspacher declaró recientemente que dos situaciones amenazan la industria: el aumento desmedido del precio del papel y el desabastecimiento. Solamente dos empresas abastecen de papel: Celulosa Argentina y Ledesma, de la nunca bien ponderada familia Blaquier Arrieta de Jujuy. Una tercer empresa (Papelera Tucumán) cerró hace dos años.

De la industria azucarera (en el caso de Ledesma y la ex Tucumán) extraen la pulpa celulosa que utilizan después para el papel obra (el que se usa para las páginas de un libro). De la caña de azúcar nada se desperdicia. Tanto Falino (Ceo de Celulosa) como Duelo (de Ledesma) afirman que destinan todo el papel que producen a la industria que lo solicita; pero la industria del papel obra compite con la del envasado para fabricación de cajas y embalajes que la reciente irrupción masiva de Mercado Libre, que no mezquina cajas, cajitas y cajones para los envíos de mil chucherías, ha llevado al extremo de demanda usando para cajas que duran un día gran parte de esa misma pasta de celulosa que provee a todo el mercado y compite con el papel obra de un libro, que vive años. Todo es un gran desatino. Para empeorar las cosas, ambas empresas dejaron de fabricar papel ilustración el que usted ve en las tapas de los libros y en libros infantiles, tanto Ledesma como Celulosa explican que “no es rentable” producirlo en el país y por lo tanto, debe ser importado, aumentando más el precio del libro al usar un material que debe traerse del exterior: Brasil y China son los principales proveedores. ¡Un papel! Hace apenas 50 años Argentina era pionera en Sudamérica en la fabricación de heladeras, cocinas, automóviles y hoy no podemos fabricar un simple papel ilustración.

Los empresarios también adjudican al crecimiento de la industria editorial la crisis actual. En 2019 se publicaron 35 millones de libros (datos de la Cámara Argentina del Libro) y en 2022 ya fueron más de 60 millones. Aunque las tiradas (cantidad de ejemplares que imprime cada título) fueron bajando, el sector editorial ha crecido en base a pequeñas y medianas editoriales que son las que presentan los y las autores realmente novedosos e interesantes desde el punto de vista del pensamiento y la literatura. Las grandes editoriales ya casi solo se ocupan de best sellers, libros de cocina, autoayuda y periodismo político, todos ellos efímeros. Nadie guarda en su biblioteca un libro de Majul, Stamateas o Ari Paluch, por ejemplo. Hoy por hoy el 54% del precio del costo industrial del libro se lo lleva el papel, 20 % para la impresión, 15 % para la encuadernación, 6% para el trabajo de diseño y 5% el de edición. Pero luego entra la cadena de comercialización que de este total, cobra un 50% más para la línea de ventas (grandes librerías), más costos que se suman por gestión editorial, difusión, logística. Cada eslabón de la cadena va inflando el precio de venta final, y es así como llegamos a tener novelas de 200 páginas que cuestan 35 mil a 50 mil pesos, precios que limitan y asfixian la posibilidad de leer.

La lectura hizo la civilización. Nuestra mente está entrenada por el hábito de aprender por medio de la lectura. Todos los otros medios (videos, imágenes, audios) son complementarios, no pueden sustituir cognitivamente a la lectura como forma de aprendizaje. En esta crisis que generó Internet, que como toda herramienta no es buena ni mala, sino que depende del uso que se le dé, el abandono de la lectura se fue acentuando. Los niños y niñas de la primaria tienen crecientes dificultades para comprensión lectora: leen mecánicamente reproduciendo vocales y consonantes, pero no entienden lo que leyeron. Los mayores les damos el mal ejemplo cuando decimos “tienen que leer” y jamás nos ven leyendo.

La gente cada vez lee menos. Y se nota.





Buenos Aires, marzo 2024.