( Por Alejandro Bovino Maciel).En Argentina, como en casi toda nación moderna, la carga impositiva es alta y alcanza a todo el mundo. Partamos del impuesto diario más común: el IVA. Cada vez que usted compre desde un caramelo a un cero kilómetro, el 21 % del precio final que paga, va al Fisco como impuesto. Piense nada más en todo lo que compró entre ayer y hoy. De todo lo que gastó el 21 % fue a parar al Estado. De eso, nadie se exime. Además, los automóviles tienen muchas cargas más: patentamiento, impuesto a la compra (/ % del valor total del automóvil, se paga al contado, aunque usted haya adquirido el auto en 175 cuotas, el impuesto se paga tiki taka al retirar la unidad de la concesionaria; si el auto es de gama alta, va otro impuesto más por considerarlo suntuario. Mensualmente deberá pagar impuesto a la patente, además, hasta que lo vuelva a vender. El combustible que carga diariamente (nafta) tenía un 29 % de impuestos en 2023 por cada litro. Hoy la alícuota del impuesto ronda los 70 % para la nafta común. ¿Va sacando cuentas? Sigamos. Si usted gana un peso más de 1 millón doscientos mil, pagará impuesto a las ganancias, si tiene un negocio el Estado le cobrará distintas tasas impositivas de acuerdo a su actividad, los gastos de las tarjetas están gravados por impuestos, de su sueldo debe aportar para su jubilación, de manera que una parte del mismo se le resta mensualmente. Todas las actividades económicas tienen impuestos, absolutamente todas. Si se le ocurre viajar a Paraguay o Brasil todos los gastos que opere con tarjetas tienen el Impuesto País de recargo. La educación privada carga impuestos, la salud que administran las prepagas vienen con impuestos adheridos, hay impuestos nacionales, provinciales y municipales. La limpieza e iluminación de las calles (supongamos que están limpias) se pagan con impuestos a la vivienda, sus bienes personales si exceden lo mínimo indispensable para vivir, estarán bajo carga de impuestos. La industria paga ingentes impuestos, las economías regionales tributan gruesos impuestos, el agro tiene las famosas retenciones que originaron aquel tumulto de la 125. Todas las importaciones que ingresan al país tienen altas tasas impositivas, al igual que todas las exportaciones que están rigurosamente controladas en el puerto de Buenos Aires. El de Rosario, es otra historia al costado de la historia nacional: hace años se denuncia que ese puerto está manejado por viejas mafias.
Muy bien, reconociendo entonces que el Estado recauda a raudales, ¿por qué razón el presidente grita como un desaforado que “no hay plata”? ¿Para qué no hay plata? ¿Para salud? ¿Para educación? ¿Para seguridad? Parece que únicamente hay plata para pagar la deuda de Macri con el FMI y caerles simpáticos a los yankees. Pero las únicas tres obligaciones que tiene un Estado liberal son: salud, educación y seguridad. Caerles bien a Kristalina y al anciano señor Biden no figura en ningún recetario de un estadista liberal.
¿En serio que son liberales?
BUENOS AIRES, ABRIL 2024