El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, no se anduvo con rodeos. El sábado afirmó que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) entrarán en la ciudad de Rafah, en el sur de la Franja de Gaza, aunque se llegue a un acuerdo para que Hamás libere a los rehenes israelíes.
"Aunque lo lográramos, entraremos en Rafah", dijo Netanyahu en un mensaje televisado. De acuerdo con Israel, 130 rehenes permanecen aún en poder de Hamás.
Se estima que actualmente más de un millón de personas hacinadas en Rafah. Muchas de ellas han huido varias veces de algún otro lugar de la Franja de Gaza, buscando refugio de los ataques israelíes, que se iniciaron en respuesta a los ataques terroristas perpetrados por Hamás el 7 de octubre, con un saldo de cerca de 1.200 israelíes muertos y 240 rehenes.
Más de 28.900 palestinos han muerto hasta ahora en ataques israelíes en toda la Franja de Gaza, según el Ministerio de Salud local, controlado por Hamás. En Rafah, la situación humanitaria es desastrosa: muchas personas viven en la calle o en tiendas de campaña, con escaso acceso a alimentos y agua potable.
El plan de Israel de atacar Rafah ha provocado preocupación a nivel internacional.
Estados Unidos, el más fuerte aliado de Israel, indicó el domingo que vetaría en la ONU un proyecto de resolución que pide un alto el fuego humanitario inmediato y un acceso humanitario sin trabas a Gaza, y rechaza el desplazamiento forzado de palestinos.
Pero hasta el presidente estadounidense, Joe Biden, parece preocupado por la planeada ofensiva terrestre en Rafah. El jueves, advirtió a Netanyahu en una llamada telefónica que debía contar con un plan creíble y viable para proteger a los civiles palestinos, según informó la agencia de noticias Reuters.
Netanyahu sólo ha dicho que Israel está "elaborando un plan detallado" sobre dónde deben ir los más de un millón de civiles palestinos para estar seguros. "Las zonas que hemos despejado al norte de Rafah son [seguras]; hay muchas zonas allí", afirmó.