Corrientes, lunes 27 de abril de 2026

Sociedad Corrientes

Salud mental y política

03-02-2024
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( Por Alejandro Bovino Maciel).Para la clínica psiquiátrica la psicosis (lo que comúnmente la gente llama “locura”) se constituye cuando se cumplen una de estas tres condiciones: 1) Falla del juicio de realidad, 2) Delirios y 3) Alucinaciones.

Falla el juicio de realidad cuando una persona emite opiniones extrañas, por ejemplo, confesar que un perro muerto le habla. El interlocutor, por ejemplo, supongamos que es un periodista, mostrándose extrañado, le pregunta: ¿cómo dijo?

Esa es la prueba de realidad, la nueva pregunta que espera que quien dijo hablar con perros muertos relativice, por ejemplo, diciendo, “bueno, es una metáfora para decir que siento que mi perro muerto al que tanto quise, siempre está conmigo de algún modo simbólico”. En ese caso, la prueba de realidad funcionó para reencauzar el diálogo por caminos lógicos.

Pero si el dueño del perro, en lugar de retractarse, arremete diciendo: “Sí, mi perro me da directivas desde las fuerzas del cielo, anoche estuve hablando con él” significa que la prueba de realidad fracasó y estamos ante un delirio. El delirio es un razonamiento falso para la mayoría de quienes lo escuchan, no se corresponde con la realidad, no se revierte con la argumentación racional que le opone otra persona y, además, y aquí está lo grave, condiciona la conducta del delirante. Le hace pasar a la acción basado en esa idea distorsionada de la realidad. Actúa basado en una idea patológica.

Por último, una alucinación es la percepción sin objeto. Si me dicen que alguien vio alienígenas, pero quienes estaban con él no vieron nada raro, no había objeto extraterrestre alguno; o gente que escucha que le hablan dentro de la cabeza, que le dan órdenes, por ejemplo “andá a hacer esto o lo otro” eso es una alucinación ya que no hay ningún objeto, ni marciano ni extraterrestres; tampoco hay alguien que esté hablando para que esta persona escuche esos mensajes, y sabemos que, por lo general, los perros no hablan ni siquiera estando vivos. Mucho menos esperaríamos una conferencia de un perro difunto.

Ignoro por qué razón la derecha empezó a enarbolar personajes extravagantes y fanáticos como el señor Trump, que no aceptó una derrota electoral y envió a sus mesnadas a atacar el Capitolio de Washington. O un señor Bolsonaro en Brasil quien en 1999 en una entrevista televisiva había declarado “estoy en favor de la tortura y el pueblo también lo está” u otra: “hay que dar seis horas y si los delincuentes (presuntos) no se entregan, ametrallar el barrio pobre desde el aire”. Hizo un gobierno desastroso en lo económico y lo social y también, al perder las elecciones, imitando al clown del Norte, ordenó a sus secuaces el asalto al Planalto en Brasilia.

Uno piensa que al conocer a los candidatos la gente en su mayoría desecharía a quienes se muestran discapacitados para el ejercicio del poder. Lo curioso es que todos estos personajes trepan en su carrera haciendo exhibiciones de fanatismo, intolerancia, discriminación, fundamentalismo, insultos, calumnias, prepotencia, intolerancia. Es imposible llegar a acuerdos con gente sin capacidad para negociar un consenso que contemple las necesidades del otro como las propias. Sin un mínimo de empatía, no es posible hacer política. ¿Cómo cree la gente que podrá desempeñar el ejercicio político del gobierno una persona cerrada y con el pensamiento rígido de un talibán del mercado?

Es posible que la educación, que es el camino para integrar a los ciudadanos en la vida social, esté mostrando uno de sus fracasos más escandalosos.

O tal vez las maquinistas, como el celular, merecen llamarse inteligentes porque nos están superando en nuestra capacidad de razonar y pueden manipularlos a su voluntad.


Buenos Aires, enero 2024

www.alejandrobovinomaciel.webador.es