Platón. Leonidas Drosis
( Por Alejandro Bovino Maciel). El arco político-económico donde enfilan los partidos que proponen distintos modos de gestión estatal se ubican en un arco que va del extremo derecho de los conservadores, al extremo izquierdo del progresismo y más allá aun, quienes proponen las revoluciones. Un barajar de nuevo para repartir de otro modo los naipes del juego.
Esta manía ambidiestra nos viene de la Asamblea Nacional que dio nacimiento a la Revolución francesa de 1789. Pero mucho antes, en el siglo V a, de C. Platón ya diseñó la derecha política en “La República” donde Sócrates, dialogando para buscar la verdad preguntó ¿qué es la justicia? El sofista Trasímaco respondió que justicia era todo lo que decretaba el más fuerte dentro del Estado. Con esto bautizó el conservadurismo político que hace posible el gobierno de los más fuertes, militar o económicamente.
Por el siglo XVII en Inglaterra un grupo de filósofos empiristas y utilitaristas dieron forma al Liberalismo, doctrina que pregonaba la defensa de la libertad individual contra cualquier coacción por parte del gobierno o el Estado que por entonces tenía mucha fuerza legal para reprimir cualquier expresión de descontento de los súbditos. De allí se asoció el liberalismo con la libertad, pero el tiempo fue tendiendo una trampa sutil: de la libertad de cada cual se pasó inadvertidamente a la libertad de mercado, y allí las cosas se complicaron. El mercado, según el pope Adam Smith, es un sistema que se regula a sí mismo por medio de la oferta y la demanda porque “una mano invisible” va acomodando las piezas económicas adonde corresponden. Esto demostró ser una falacia porque es de una candidez rayana con la santidad creer que los dueños de los bienes cederán amablemente sus ganancias a los demás. No existe tal mano invisible. La libertad de mercado significa opresores y oprimidos por la violencia económica que ejercen los que tienen los bienes sobre sus empleados u operarios.
La derecha argentina siempre supo acomodarse a los disfraces de cada carnaval. En los ’70 se escudó en las filas militares, en los ’90 se aupó a las promesas emponchadas del Facundo de Anillaco que prometió y mantuvo relaciones carnales con Estados Unidos que siempre y toda la vida trabajan para Estados Unidos y nadie más. En el 2000 cabalgó en la cruzada Delarruísta rumbo a la nada que culminó con corralito, saqueos, muertes. Reapareció en el 2015 en la esperanza empresarial de un Macri en quien ni su mismo padre creía (y eso que lo conocía desde bebé) y terminamos 2023 tras la desastrosa y mediocre gestión de Alberto Fernández, con este amanecer libertario que se desayuna con un DNU que ni es de necesidad ni de urgencia y antes del almuerzo ya se sirve una Ley ómnibus que viene con tanto combustible como para atropellar a la Constitución y las instituciones del Estado.
¿Quiénes militan esta carrera derechista del 2023? Las distintas consultoras a cargo de sociólogos especializados dividen a la masa libertaria en un conjunto heterogéneo. Por un lado, está la vieja derecha tradicionalista de Dios, Familia y Propiedad, prácticamente caduca, pero que se mantiene unida detrás de la defensa del campo y sus tradiciones sagradas. Era la antigua derecha conservadora en cuanto a las costumbres y liberal en lo económico. Por otro lado, tenemos a la juventud libertaria anarco capitalista de los milenials cuyo chupete fue un smartphone. No vivieron las dictaduras ni la simpatía corrompida del menemismo canalla, son casi vírgenes políticamente y además descreen de las categorías y valores: son fríos, indiferentes, individualistas y mantenidos por padres también indiferentes. El mismo Presidente (aunque ya archivó muchos más almanaques que los nacidos en el 2000) responde a este patrón y es su portavoz. Tercero, están los neofascistas acuartelados tras la Fundación Libre donde militan los provida, anticomunistas, homófobos y xenófobos que sostienen teorías conspirativas como la del marxismo cultural. Márquez y Laje, un marplatense y un cordobés, son sus obispos inspiradores. Sostienen que el progresismo al que ven como “amenaza marxista” se ha quedado fijado en frases que se repiten como lemas vacíos y que se han quedado sin contenidos. Ellos, sin embargo, tienen respuestas para todos los problemas: desatar las manos al mercado y reprimir cualquier queja de sus víctimas.
Otro núcleo, esta vez de confesiones cristianas (desde católicos ultramontanos a pastores electrónicos provenientes de Brasil) se agruparon en las manifestaciones contra el aborto identificándolo con el feminismo y el sexismo para terminar fulminando a diestra y siniestra la educación sexual en las aulas de la que sospechan que fabrican homosexuales en serie. Otro grupo más nació como sed desesperante de libertad durante el confinamiento de la pandemia del ’20 culpando al Estado de invadir su libertad al no permitir salidas, reuniones, agrupamientos, etc. La idea de agruparse estratégicamente por medio de redes sociales y chats no es original de Milei. Murray Rothbard es un autor de referencia para el “populismo de derecha” que apunta a limpiar el Estado de políticos profesionales (la famosa “casta”) y declarar un punto y aparte en la vida social e institucional. Milei es el primero que accede al poder en este camino. Liz Truss lo consiguió como Premier británica en 2022, pero duró un mes solamente. La recepción de Milei en Davos, después de generar expectativas inusitadas, terminaron en tibios comentarios. Por ahora, hay más ruido que nueces, igual que en Argentina.
BUENOS AIRES, ENERO 2023
www.alejandrobovinomaciel.webador.es
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