El decreto que publicó en el Boletín Oficial a primera hora de mañana jueves recorta de manera severa las facultades del instituto yerbatero que quedará reducido a un organismo de promoción.
El organismo que nació de la crisis yerbatera provocada a fines de los 90, en buena medida debido a las políticas de desregulación que se aplicaron en aquellos años, perderá su principal función, que es la de definir precios de la materia prima (hoja verde y canchada).
Pero también dejará de tener facultades para implementar medidas que faciliten el equilibrio de la oferta con la demanda, y, en caso necesario, establecer en forma conjunta con la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, medidas que limiten la producción. Como por ejemplo la resolución 170 que fue sancionada por el INYM el año pasado y que estableció limitaciones a las nuevas plantaciones.
Además, ya no podrá decomisar yerba que se esté transportando, exhibiendo o comercializando sin contar con la estampilla que certifica el pago de la tasa de inspección y fiscalización.