El gobernador Gustavo Valdés recibió al arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik, y al Vicario Episcopal para la Educación, Ariel Weimann con motivo las fiestas de Navidad y Año Nuevo.
Stanovnik señaló que el contexto que nos toca vivir es bastante difícil y deseó sobre todo el augurio “de la paz y la concordia” y que “prevalezca la sensatez en tiempos difíciles”,
Ambos dialogaron sobre varios temas entre ellos “la importancia de la educación, del trabajo y de la solidaridad en estos momentos”.
Asimismo, hizo una reflexión acerca del ánimo social, diferenciando a un sector que “está sereno y con esperanza de superar este momento y pasar a una situación económicamente más estable de otro sector muy importante que está sufriendo mucho y las perspectivas, como nos anticiparon, no son tan buenas al menos en el mediano plazo y eso asusta un poco”
“Esto crea desazón, angustia y frente a esto, me parece muy importante llamarnos a ser solidarios a todos los niveles, institucionalmente y fraternalmente o espontáneamente; ayudarnos a transitar esto con una dosis baja de sufrimiento”.
Resaltó que “la Navidad es fiesta de familia, porque Dios se hizo familia, se manifestó en un contexto de familia, por consiguiente los cristianos tenemos un Dios cercano; Él viene a nosotros y lo que nos cabe es sólo abrir la puerta de la casa, abrir las puertas de nuestro corazón, la presencia de Él es paz, es alegría, es fortaleza para enfrentar las dificultades que nos toca enfrentar”
Expresó que por “sobre todo, nos muestra cuál es el camino, para que podamos caminar juntos todos, no haciéndonos uniformes sino en la diversidad, es posible respetarlos cada uno en sus ideas, en su modo de sentir y de encarar la vida sintetizando el concepto en las palabras de alegría, paz, solidaridad y deseando que nuestra tierna madre de Itatí nos cuide a todos” enviando la bendición a toda la comunidad.