( Por Alejandro Bovino), para momarandu.com). Aún a los psiquiatras nos cuesta mucho definir claramente qué es el alcoholismo. Obviamente ya sabemos que es el abuso y dependencia de alcohol, pero ahí viene otra cuestión: ¿quién puede ser considerado alcohólico/a? ¿Acaso quien toma a diario un vaso de vino? (Ya nadie toma en copas) ¿O aquella persona que se embriaga fácilmente? ¿Aquel que una vez que empieza a tomar ya no puede parar?
La definición de la OMS (Organización Mundial de la Salud) define al alcoholismo como “la pérdida de libertad frente al alcohol de la persona afectada, por el quiebre de las relaciones personales y por la vulnerabilidad frente a situaciones de peligro”. Cualquier persona que cumpla con cualquiera de estos ítems ya puede considerarse como afectada de abuso y dependencia del alcohol. Ya se ve fácilmente por qué hablamos de enfermedad. El enfermo pierde la libertad; ya no puede elegir si tomar o no estando frente a la botella, cederá inexorablemente, aunque advierta que esto le traerá problemas, pero no puede oponerse. En Argentina tenemos a SEDRONAR que es el organismo estatal que trabaja en la prevención y ayuda a las víctimas.
Tenemos algunas cifras estadísticas que alarman:
- 30 mil argentinos/as mueren anualmente por daños a hígado, cerebro, corazón o enfermedades concomitantes que desencadena el alcoholismo.
- En el 50 % de los homicidios el alcohol es protagonista.
- En el 40-60 % de los accidentes de tránsito se detecta alcoholemia alta (cuando es posible medirla, ya que no siempre el autor se somete al análisis)
- El 78 % de los accidentes de conductores entre 18 y 24 años están causados por jóvenes alcoholizados o drogados. Muchos de ellos ni siquiera son alcohólicos sino bebedores abusivos ocasionales que “salieron de fiesta” y se pasaron de rosca con la bebida, como si fuese una travesura. Que termina en la muerte de alguien inocente que solo cruzaba la calle cuando fue atropellado.
- El 15 % de los casos de violencia callejera que llegan a las guardias hospitalarias, son casos de alcoholismo.
- La violencia doméstica rebasa el 90 % de alcohólicos agresores.
- El alcohol y el tabaco son la puerta de entrada de las drogas más “pesadas”.
Hace unos años en mi práctica diaria y a instancias de la lic. Silvia Fantozzi decidí incluir las tres preguntas en la admisión para el tratamiento psiquiátrico: 1) ¿Fuma? 2) ¿Bebidas alcohólicas? 3) ¿Drogas?
Desde entonces vengo detectando una alta incidencia de alcohólicos/as no autopercibidos entre mis pacientes. La indulgencia es una virtud de la que se abusa con uno mismo. Una paciente llegó a decirme: “la verdad que cuando empiezo a tomar, ya no puedo parar, pero yo no soy alcohólica”. Obviamente, de ahí en más condiciono la continuidad del tratamiento al compromiso de concurrir a Alcohólicos Anónimos que funciona en cada parroquia del país. Es gratis, anónimo, no tiene ninguna connotación religiosa ni política y es la única ayuda verdaderamente eficiente para quienes necesitan escapar del infierno del alcohol, que no solo deteriora al enfermo sino a todo el grupo familiar. Nada hay más desgastante que convivir con una persona alcohólica.
La mejor prueba de amor que podemos ofrecer a nuestra familia es buscar ayuda cuando detectamos que el alcohol nos tiene agarrados, evitándoles así compartir nuestro infierno personal. Buscar ayuda, buscar ayudarse, que es lo mejor que podemos hacer por nosotros mismos.
BUENOS AIRES, NOVIEMBRE 2023
( Por Alejandro Bovino)