Corrientes, miercoles 29 de mayo de 2024

Opinión Corrientes

Las trampas libertarias

30-10-2023
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El viejo liberalismo que fue redentor en el siglo XVIII para librar a la sociedad de la opresión de las clases nobles y aristócratas que tenían secuestrado el poder, fue gradualmente mutando hasta llegar a esto que muchos politólogos llaman Neoliberalismo del siglo XX con un cambio de consignas que lo volvían casi opuesto a sus orígenes.

Este neoliberalismo depredador y ambicioso, nacido en la segunda mitad del siglo pasado cuando asume Ronald Reegan el gobierno de EEUU y madame Margaret Thatcher el mandato de premier de Gran Bretaña, fue avanzando sobre la sociedad avasallando derechos y deberes para generar la mayor desigualdad económica que se haya conocido desde la posguerra del ’45.

El mundo libertario no es más que este neoliberalismo caníbal travestido de cordero salvador con ideas que se presentan como innovadoras, pero son viejos esquemas ya fracasados una y otra vez en nuestra Argentina. La dolarización, por ejemplo. El plan de convertibilidad de Cavallo fue una dolarización de facto pero sin dólares, por eso inicialmente la paridad cambiaria fue 1 a 1 (no olvidarán jamás ese inicio cuando un peso valía un dólar) y que malogró a tal punto la economía que culminó en el desastroso 2001 con 5 presidentes. Todas las propuestas drásticas que ofrece Milei son descabelladas, los economistas de adentro y de afuera lo vienen diciendo como advertencia. He observado que sus seguidores son en su inmensa mayoría analfabetos políticos, no entienden nada de Estado y creen que con prepotencia y medidas tajantes se puede pulverizar el Estado sin consecuencias. Este libertarianismo exige además una gran dosis de egoísmo personal para adherirse ya que se basa en el “sálvese quien pueda mientras yo esté bien”. Sus exponentes lo dicen sin ningún tipo de vergüenza: Ramiro Marras, Lemoine, Villarruel. Se trata de eliminar toda forma de solidaridad, de estímulo estatal para educación y sostén de la salud, tan precarizada en estos tiempos. Pero además, los supuestos adeptos exhiben descaradamente una gran dosis de hipocresía: se les ofreció gratuitamente borrarse del subsidio al transporte que la mayoría necesita a diario para ir a trabajar o estudias y solamente 101 personas decidieron renunciar al beneficio del transporte y pagar la tarifa plena.

Este ha sido un magnífico proyecto del gobierno para desenmascarar farsantes que por un lado gritan escandalizados cuando el Estado facilita las necesidades de la gente y por el otro amarrocan su dinero y se niegan a ceder sus beneficios. Pues eso será la vida bajo Milei. Un Estado recaudador que no distribuirá nada a los demás. Solo un cobrador de impuestos y nada más. Y si usted pregunta adónde van a parar esos impuestos, le mandarán las fuerzas de seguridad porque ya advirtieron que no tolerarán ninguna forma de protesta social sin represión policial, de gendarmería o militar.

Veo mucha gente joven, de esos que votan por primera vez, entusiasmados con esas consignas gritonas y egoístas como su líder. Pienso dos cosas: Primero, que esta juventud ha nacido y crecido bajo la democracia y ni siquiera imaginan lo que es vivir un régimen de opresión. Segundo: como sociedad merecemos repasar el porqué del fracaso de nuestro sistema educativo ya que no supimos transmitir los contenidos adecuados para evitar esta supina ignorancia por parte de jóvenes que han egresado del ciclo secundario sin saber qué diferencia a una dictadura de una vida republicana plena.

*Desde Buenos Aires