Corrientes, viernes 01 de mayo de 2026

Sociedad Corrientes

Corrientes y el cambio climático

29-07-2023
COMPARTIR     
( Por Alejandro Bovino Maciel, para momarandu.com ) .Crecí en el interior de la provincia de Corrientes, en Colonia 3 de Abril cerca de la ciudad de Bella Vista. Recuerdo claramente que, de niño, en la década de los ’60 reconocía claramente la llegada de la primavera por dos cosas: primero, porque el campo donde vivía se cubría de unas flores amarillas llamadas justamente “primaveras” que se tendían cubriendo todo el césped verde por donde uno paseara la mirada; y segundo porque yo mismo me decía “ahora vienen los días lindos”. Y esos “días lindos” en la duración de la niñez no eran 2 o 4, eran al menos un mes. Ya sabemos que la niñez es casi indolente. No nos fastidian fácilmente el frío o el calor a menos que, como sucede en Corrientes, el calor linde con lo infernal.

Esto que recuerdo claramente de mi lejana infancia solamente puede significar dos cosas: o mis recuerdos son tan mentirosos como yo, o realmente en aquellos tiempos aún teníamos cuatro estaciones y la primavera era la más agradable.

Hace años que las cuatro estaciones solamente se quedaron en la música de Vivaldi, y no somos los únicos privilegiados a quienes esto les sucede: todo el mundo está convulsionado con los drásticos cambios de clima. España, Italia y Grecia sufrieron calores inusitados e incendios forestales este verano. En Sicilia, agosto 2021 la ola de calor llamada “Cerbero” llevó la temperatura al récord de 48,8 grados centígrados. En Turquía este julio superó esa cifra, los incendios se suceden, no hay bomberos que abastezcan el agua necesaria para extinguir varios focos de fuego simultáneos.

Fuimos poco a poco acercándonos al clima bipolar: verano o invierno. El cálido otoño y la renovadora primavera se fueron del almanaque y no regresaron jamás. La página de Naciones Unida en la web define el cambio climático como “los cambios a largo plazo de las temperaturas y los factores asociados: lluvias, tormentas y sequías. Después, prudentemente la página de Naciones Unidas adjudica estos cambios a factores humanos desde el siglo XIX con el uso creciente de la energía que va liberando a la atmósfera dos gases: dióxido de carbono (que exhalamos nosotros al respirar pero que la combustión de fósiles como el petróleo llevó a la exageración) y el metano. La naturaleza ha pensado en todo. Los animales exhalamos dióxido de carbono que las plantas consumen para crecer, pero al explotar de un modo desmedido la producción que aceleran los motores, y al mismo tiempo la tala indiscriminada que deforestó el planeta, creamos las condiciones óptimas para el desastre.

Aunque parezca mentira, así como el mundo nos provee de terraplanistas y creyentes acérrimos de alienígenas que nos visitan diariamente, también nos proveyó de negacionistas que dicen que el COVID no existió y los difuntos que dejó “son manipulaciones estadísticas de los gobiernos” y otros negacionistas que afirman que el cambio climático es un cuento de la izquierda para perjudicar la industria. Muchos de ellos, pícaros como Mr. Trump tienen los datos claros ante la vista, pero como adherir a las medidas que fijó el Convenio de París del año 215 traería consecuencias al desarrollo industrial y Mr. Trump teme más a los millonarios que a Satanás, se hace el ciego y dice simplemente que el cambio climático es un mito. Otros, más ingenuos o intencionados, niegan absolutamente que la emisión de esos gases sea responsable del cambio climático. Aducen que “son ciclos” naturales y que no hay factores humanos en esos desastres. Mientras tanto, siguen con la explotación feroz de bosques y la cinta sin fin de la industria que no cesa de emitir los dos venenos a la atmósfera.

La única salida es siempre la educación. Incansablemente en escuelas, liceos, colegios, institutos volver una y otra vez a la explicación de datos que son contundentes: la temperatura general de la atmosfera aumentó 1,2 grados centígrados en el siglo XX. Por suerte 196 países ya suscribieron el Convenio de París para ir reduciendo la emisión de gases con medidas regulatorias que se aplican sistemáticamente en casi toda Europa, por ejemplo. La tendencia a reemplazar los autos a nafta por autos eléctricos va en este sentido.

Las flores de primavera siguen amarillando los campos correntinos, pero el ambiente ya es de verano en pleno mes de septiembre.

Alejandro Bovino
talomac@gmail.com