El presidente uruguayo agradeció el gesto pero pidió esperar para ver como sigue la situación porque las lluvias de las últimas horas le dieron un “respiro” a las reservas de agua dulce del país.
El embajador Iribarne, con la autorización correspondiente, puso a disposición una planta potabilizadora móvil, con una capacidad de producción de 1.700 sachets de medio litro por hora. También, ayudó con un buque con cisterna de 300 toneladas de capacidad de agua, provista por Agua y Saneamientos Argentinos (AySA).
El gobierno argentino ofreció ayuda a Uruguay para enfrentar la crisis del agua que el país enfrenta. Dicha propuesta surgió como respuesta a un pedido de la Intendencia de Montevideo, que envió una carta a todas las embajadas con representación en Uruguay.
Entre las notas que envió, el 26 de mayo mandó una a Alberto Iribarne, el embajador de Argentina en Uruguay. A través de su embajada, propuso enviar un buque de la Armada con una capacidad de 300 toneladas de agua y una planta potabilizadora móvil.
Las zonas más afectadas por la sequía son Montevideo y sus alrededores, ya que el agua que llega a su población tiene altos niveles de cloruros y de sodio, porque sale de las canillas salada. Es por eso que la municipalidad pretendía la ayuda de los gobiernos nacionales para hacer frente a la falta de abastecimiento de agua potable.
El embajador Iribarne, con la autorización correspondiente, puso a disposición una planta potabilizadora móvil, con una capacidad de producción de 1.700 sachets de medio litro por hora. También, ayudó con un buque con cisterna de 300 toneladas de capacidad de agua, provista por Agua y Saneamientos Argentinos (AySA).
El gobierno de Luis Lacalle Pou, contestó al pedido de Argentina el miércoles 5, agradeciendo y aceptando dicho ofrecimiento, pero aseguraron que es necesario aguardar para definir el momento debido a que la situación es de permanente evaluación.
Además de la carta, hubo una conversación telefónica entre el presidente Alberto Fernández y el presidente uruguayo, en la cual Lacalle Pou le agradeció al presidente argentino y le dijo que la ayuda quedaba en espera, porque las lluvias de los últimos días permitieron apaciguar los efectos de la sequía. De ser finalmente aceptada la oferta, la ayuda argentina sería canalizada a través de los Cascos Blancos.