La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) subió su tasa de interés de referencia en 0,25 puntos porcentuales y la ubicó en un rango de entre 5% y 5,25%, una medida que terminaría afectando a los usuarios de créditos de consumo e hipotecarios, entre otros.
El Banco Central de Estados Unidos actuó tal y como el mercado lo esperaba en su reunión de política monetaria que culminó este miércoles. Sin embargo, el factor sorpresa vino por el lado de un repentino cambio de discurso de su presidente.
Aunque Jerome Powell advirtió que “hoy no se tomó una decisión sobre una pausa (en el aumento de tipos)”, también subrayó un cambio en la declaración final del Comité Federal de Mercado Abierto de la Fed (FOMC, por sus siglas en inglés) que despertó el interés de los analistas.
“Habrán notado que, en la declaración de marzo, teníamos una oración que decía: 'el comité anticipa que puede ser apropiado un endurecimiento adicional de la política'. Esa oración ya no está en la declaración, la eliminamos".
Para el mercado financiero, si bien quedó claro que no hay decisiones todavía al respecto, también fue una señal de que la puerta a una pausa en su agresivo ciclo de ajuste no está del todo cerrada, como sí parecía estarlo en anteriores reuniones.
¿Cómo afecta el bolsillo de los estadounidenses?
Aunque el ajuste en los tipos de interés decretado por la Fed no se refleja de inmediato, a futuro quienes se endeuden a través de tarjetas de crédito o adquieran préstamos para vivienda verán incrementados los costos de su deuda.
Pero además de elevar los costos de los préstamos, con el ajuste de intereses a los bancos estadounidenses, vuelve a rondar el fantasma de una desaceleración económica en Estados Unidos.
Inclusive, a los economistas les preocupa que la racha de diez aumentos de tasas de la Fed desde marzo de 2022 pueda eventualmente hacer que la economía se desacelere demasiado y provoque una recesión.
Los efectos de subir tasas de interés ya comienzan a sentirse: la inflación en Estados Unidos se ha ralentizado en los últimos meses, aunque sigue siendo alta. Los precios al consumidor subieron un 5% interanual en marzo, un ajuste inferior al aumento interanual del 6% que se registró en febrero. Y notablemente menor al del pico de 9,2% alcanzado el verano pasado.
El objetivo de la Fed es frenar el gasto de los consumidores, reduciendo así la demanda de viviendas, automóviles y otros bienes y servicios, lo que finalmente podría enfriar la economía y reducir los precios.