Un investigador de Ginebra se propuso mejorar el intercambio de información entre los científicos. Para ello, se hacía necesario crear una red de acceso general. Así comenzó la historia de la World Wide Web.
Corría 1989 y Tim Berners-Lee, un físico conocido por su rol en el centro de investigación CERN en Ginebra, estaba preocupado por el caos de información que había entre los distintos institutos, grupos de trabajo y proyectos científicos. Como solución, se le ocurrió que una red digital sería una buena idea, una que permitiera intercambiar información. El experto, que entonces tenía 34 años, describió el concepto. Su jefe le respondió con un memo: "Vago, pero emocionante". Y no pasó nada más.
Pero Berners-Lee fue más allá del mero concepto y pronto se configuraron las llamadas URL para las direcciones web, y el formato html para programar sitios. Al poco tiempo, ya funcionaba el protocolo http para los enlaces y nacían los primeros navegadores. Hace exactamente 30 años, la humanidad pudo finalmente ver el resultado. El 30 de abril de 1993, los investigadores del CERN lanzaron la Word Wide Web. Así comenzó la triunfal existencia de Internet.
AHORA JUNTAN POLVO
Los adolescentes ni se imaginan que sus padres crecieron en un planeta sin Internet ni smartphones. Lo que antes se encontraba yendo de compras al centro de la ciudad, hoy está a apenas un clic de distancia. Las enciclopedia acumulan polvo en las estanterías, porque en Wikipedia está la respuesta a casi todo. Quien desee una casa no debe comprar el periódico para buscar, basta con ingresar a algún portal web para dar con una amplia variedad de posibilidades.
Buscadores como Google o DuckDuckGo ayudan a separar la paja del trigo en este universo casi infinito de información. Sin embargo, tras las grandes corporaciones digitales como Google, Apple, Facebook, Amazon y Microsoft se encuentran empresas multinacionales cuyo objetivo final es el lucro, y se benefician de poner estructuras en internet. Esta idea no estaba en la mente de Berners-Lee, quien pudo haber patentado su creación, pero decidió no hacerlo para beneficio de todos. La búsqueda de ganancias, sin embargo, se interpuso en el camino de su ideal de espacio para el libre intercambio de información.
Fuente: Deutsche Welle