Con ayuda de Grecia y Egipto como países socios, Arabia Saudí quiere convertirse en anfitrión del Mundial de Fútbol de 2030. El proyecto despierta euforia y escepticismo, según una investigación de DW.
La Copa del Mundial de Fútbol de 2018.
¿En qué país se levantará la Copa del Mundial de Fútbol de 2030?
Arabia Saudí tiene grandes ambiciones: en 2030 quiere convertirse en sede del Mundial de Fútbol. No obstante, es poco probable que la federación mundial de fútbol FIFA elija al país árabe como anfitrión tan solo ocho años después del Mundial en la vecina Qatar.
De ahí que los responsables en Riad busquen presentar una candidatura común junto con Egipto y Grecia, una alianza entre tres continentes.
Sin entrar en más detalles, en declaraciones a DW, el ministro de Deportes griego, Lefteris Avgenakis, confirmó las negociaciones entre los tres países.
No obstante, en la actualidad, Grecia no cumple con los requisitos necesarios, ya que únicamente el estadio de los Juegos Olímpicos de 2004 cuenta con la capacidad mínima para 40.000 aficionados, que exige la FIFA.
A fin de hacer realidad su sueño del torneo de fútbol, Grecia necesita muchas inversiones. Medios informan que Arabia Saudí ofreció asumir todos los costos de construcción necesarios para acoger un Mundial.
"Egipto es capaz de llevar a cabo un torneo tan grande, ya sea en relación con la infraestructura, los estadios o el transporte", dice Ahmed Abbas a DW. El asesor de jugadores de fútbol tiene estrechos contactos con la asociación de fútbol de Egipto EFA, que no ha querido comentar posibles planes sobre el Mundial.
Abbas subraya que Egipto tiene mucha experiencia como anfitrión de eventos deportivos de ese tipo. En 2006 y 2019, el país a orillas del Nilo fue sede de la Copa de África.
Unos 50 kilómetros al este de El Cairo se está construyendo la nueva capital administrativa del país. Un complejo deportivo forma parte del megaproyecto y podría ayudar a traer los Juegos Olímpicos de 2036 a Egipto. El estadio, que se está terminando de construir, tiene capacidad para casi 94.000 espectadores y se convertiría en el segundo mayor del continente africano.
En opinión de Majid al-Khulaifi, redactor jefe del periódico Doha Stadium, de Qatar, en el caso de Egipto, el mayor obstáculo para convertirse en sede del Mundial podría ser el orgullo de los egipcios, ya que la mayoría de los partidos del torneo se llevarían a cabo en Arabia Saudí, el candidato con los mayores recursos financieros. Primero, habría que convencer a los hinchas y a la población egipcios, que deberán aceptar jugar un rol menos relevante en el torneo.