En Argentina, el sector de las energías renovables enfrenta como principal límite de desarrollo la falta de infraestructura para el transporte de la energía. Sólo las regiones NEA y Litoral cuentan con capacidad de transporte remanente en el sistema eléctrico como para recibir nuevos proyectos de generación de energía por fuentes renovables.
Así lo expone un informe de la Cámara Eólica Argentina sobre “Ampliación en el Sistema de Transporte. Compromisos de descarbonización, metas y resultados económicos: motivos urgentes para acelerar una tarea pendiente".
En la actualidad, Argentina enfrenta un escenario donde las presiones internacionales por acelerar la transición energética van en crecimiento. Frecuentemente se comenzarán a ver barreras comerciales verdes y la eficiencia y penetración renovable serán vectores de competitividad para la economía y atracción de inversiones.
Asimismo, desde una perspectiva con foco puesto en el desempeño macroeconómico y del sector eléctrico local, la mayor penetración renovable viene produciendo efectos positivos muy significativos, que se extenderán durante las próximas décadas. En consecuencia, los elementos de análisis externos e internos convergen en el sentido de la necesidad de consolidar las políticas de desarrollo del sector.
El acelerado proceso de integración de generación renovable a la red en un marco de parálisis de las obras de ampliación del sistema de transporte en alta tensión llevó a que actualmente, luego de la asignación de prioridades de despacho realizada por CAMMESA correspondiente al tercer trimestre de 2022, sólo quede disponibilidad estimada para otorgar prioridades de despacho por 116 MW a proyectos a instalarse en el NEA (área que recibió por primera vez solicitudes para proyectos fotovoltaicos) y 216 MW en Litoral (área que no ha despertado interés a la fecha para el desarrollo de proyectos a gran escala).
La disponibilidad de nodos con prioridad de despacho en áreas favorables a la generación eólica terminó de agotarse en esta última compulsa, con la asignación de 100 MW en el corredor Patagonia-Comahue-Buenos Aires, y los 244 MW asignados en el corredor Centro-Cuyo-NOA.
La posibilidad de que la generación renovable siga creciendo en la próxima década dependerá de que se comience a materializar alguno de los proyectos de ampliación del sistema de transporte que han sido extensamente evaluados desde el punto de vista técnico y conceptual por CAMMESA, Transener, las transportistas troncales y la Secretaría de Energía.
El sector renovable atravesó un período de expansión acelerada entre 2016 y 2021 que llevó la capacidad instalada de 634 ME a 5.034 MW y la incidencia en la generación de energía del 2% al 14%.
La generación eólica fue protagonista de dicho proceso, pasando en el mismo intervalo de tiempo de 227 MW instalados a 3.291 MW, y la incidencia en la generación total del sistema eléctrico del 0,4% al 10,2%, representando el 75% de la generación renovable y el 86% de la generación renovable intermitente.
El salto en la potencia instalada y la participación renovable en general y eólica en particular fue producto de diversas circunstancias coincidentes, entre ellas el importante desarrollo que tuvo el sistema de transporte eléctrico entre 2003 y 2015 en el marco del Plan Federal de Transporte Eléctrico, que interconectó la Patagonia y el NOA al SADI, y conectó el NEA y el NOA, y Cuyo y el Comahue.
El conjunto de obras en 500 kV superó los 5.000 Km, y fue complementado por ampliaciones en 220 kV de más de 3.000 Km. Además de integrar áreas que no eran parte del Sistema Argentino de Interconexión, el desarrollo del sistema de transporte dejó atrás el diseño radial, mejorando las condiciones operativas y de seguridad, generando mejores condiciones para la incorporación de generación intermitente.