( Por Marcos Raúl Molares). A inicios del siglo XVI –o quizá a fines del siglo XVII-, el dramaturgo valenciano, Guillem De Castro (1569-1631), puso en boca de una de los protagonistas de su comedia El Caballero Bobo, el siguiente interrogante: ¿Qué mirás bobo?
Cuatro siglos después, esta frase es resucitada con efecto global, por el jugador de fútbol, Lionel Messi, en las circunstancias ya conocidas, en el marco del Mundial de Qatar 2022.
El apóstrofe: ¿Qué mirás bobo?”, ha dado vuelta al mundo, a raíz de los dichos de Messi. La idéntica locución de Aurora, la co-protagonista de la comedia de Castro, fue conocida en algunas regiones de España cuando se exhibió la obra de la mano de Antonio de Prado, quien además de autor era empresario teatral.
No se sabe exactamente cuándo se escribió el guión, en alambicadas estrofas poéticas, de El Caballero Bobo. Pero se estima que fue entre los años 1595 y 1605. Aurora, la dama del “insulto”, terminará enamorándose del destinatario, Anteo, “el caballero bobo”, a quien descubre en una zona rural ficticia de Hungría. De modo que la comedia, como casi todas de la época, tendrá un final feliz, puesto que ambos terminan concretando una relación sentimental duradera.
Messi, posiblemente no conozca la obra. Pero, este pequeño detalle, no le quita el tamiz evocativo que implica referirse en los términos que lo hizo, al dirigirse al jugador neerlandés Wout Weghorst: “¿Qué mirás bobo? Andá pa´ allá, bobo”… Este tamiz gramatical, en un momento de enojo, inadvertidamente, también implica un homenaje al Siglo de Oro, y en especial a uno de sus literatos más representativos del universo teatral español del siglo XVII: don Guillem de Castro.
Los valencianos, deberían reivindicar esa frase, como perteneciente a su acervo cultural, puesto que está impresa con “Marca registrada”, bajo derecho de autor, a partir de 1608, en soporte papel, a través de las primeras ediciones de los libros en los cuales se publicaban las comedias de Guillem De Castro.
En Samos, provincia de Lugo, dicen que esa misma frase fue “tallada”, en la bóveda de un claustro del Monasterio de la localidad, por un albañil llamado Pedro Rodrigues, que reconstruyó parte de la abadía, hoy habitada por monjes benedictinos. Pero, lo cierto es que se desconoce quién fue el autor intelectual de la misma –es apresurado atribuírsela al albañil, dado que debió, primero, ser ordenada por la autoridad religiosa del Monasterio (vale decir, no sabemos quién dispuso, orgánicamente, que se estampe la frase)–. Ello implica que no está debidamente acreditado que el constructor haya sido el autor, sino solamente “el tallador” de esa expresión. Tampoco se sabe en qué fecha fue realmente “tallada” o “escrita” en la medalla del techo de esa bóveda.
En cambio, la ciudad de Valencia tiene un autor reconocido como uno de los dramaturgos más talentosos del siglo de Oro Español, admirado por aquel entonces por el mismo Miguel de Cervantes Saavedra, cuyo verso en cuestión (“¿Qué mirás bobo?), quedó registrado en una de sus famosas obras. Esta cuestión no se puede discutir, ni tampoco se puede polemizar sobre el contexto en que fue escrita; hasta sabemos por qué motivo su protagonista femenina –Aurora– lo dijo, en esa famosa escena del primer encuentro con su futuro consorte en los bosques ficticios de Hungría: Anteo, al verla por primera vez, quedó deslumbrado por su belleza, por eso fue que la contempló intensamente.
Y ese episodio fue el que provocó el insulto de la dama.
- AURORA: ¿Qué mirás bobo?
- ¿Eres hombre o eres sátiro?
- A Anteo:
- ANTEO: De hoy más tendré,
- pues tú me le das,
- por mi blasón ese nombre.
- el bobo me he de llamar
- y causando al mundo espanto,
- honraré este nombre tanto
- que te merecí alcanzar.
- AURORA:
- ¿Tú quieres tener blasones
- y pretenderme?
* El autor es entrerriano , abogado, ensayista, historidador
COMENTARIOS ANEXOS:
A- Para muchos argentinos, esa frase (¿Qué mirás bobo?) fue la inauguración de una “aurora” maradoniana, por su audacia, atrevimiento y osadía, propias del recordado jugador, Diego Armando Maradona. Precisamente, la heroína de la comedia –Aurora– que la pronunció –a expensas de la creatividad de don Guillem de Castro-, da nacimiento, con esa frase, a un apelativo con el cual se identificará de allí en más a su admirador, Anteo: “el caballero bobo”.
B- El poeta y dramaturgo, Guillem de Castro, nació en la Plaza “dels Penyarrojes” de Valencia –España-, donde actualmente se encuentra la Plaza de Mariano Benlliure. Fue bautizado el 4 de noviembre de 1569, en la Iglesia de San Martín. Sus padres fueron: Francisco de Castro y Castellana Bellvis. Integró a la Academia de Los Nocturnos, y en ella se lo identificaba con el apelativo de “Secreto”. Ostentó el cargo de “Capitán del grao de Valencia”. Contrajo matrimonio con Margarita Girón de Rebolledo en el Monasterio de la Zaidia. Sirvió a las órdenes del cuarto Duque de Gandía, Carlos de Borja, y en 1619 se alistó para desempeñarse a las órdenes del Marqués de Peñafiel, heredero del Duque de Osuna. Murió a los 62 años, en 1631, y fue inhumado, de limosna, en el Hospital de la Corona de Aragón, de Valencia. Al ocurrir su deceso, estaba en la más completa pobreza.