En la mañana de este domingo, falleció la histórica presidenta de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini. Tenía 93 años y había sido dada de alta el 13 de octubre, después de haber estado internada tres días en el Hospital Italiano de la ciudad de La Plata para realizarse controles médicos.
La vicepresidenta Cristina Fernández la despidió en Twitter de la siguiente manera: "Queridísima Hebe, Madre de Plaza de Mayo, símbolo mundial de la lucha por los Derechos Humanos, orgullo de la Argentina. Dios te llamó el día de la Soberanía Nacional… no debe ser casualidad. Simplemente gracias y hasta siempre".
El presidente Alberto Fernández hizo lo propio: "Con la partida de Hebe de Bonafini perdimos una luchadora incansable. Reclamando verdad y justicia junto a las Madres y Abuelas, enfrentó a los genocidas cuando el sentido común colectivo iba en otra dirección. Con enorme cariño y sincero pesar, la despido. Hasta siempre Hebe".
Una vida de lucha
Hebe Pastor de Bonafini, así su nombre completo, sufrió durante la última dictadura el secuestro y desaparición de su hijo mayor Jorge Omar, su otro hijo varón, Raúl Alfredo, y su nuera María Elena Bugnone Cepeda (esposa de Jorge). Esa tragedia familiar despertó en ella, como en otras madres, la necesidad de conformar un espacio que permitiera recuperar a las personas desaparecidas y también denunciar al terrorismo de Estado.
"Antes de que fuera secuestrado mi hijo, yo era una mujer del montón, un ama de casa más. Yo no sabía muchas cosas. No me interesaban. La cuestión económica, la situación política de mi país me eran totalmente ajenas, indiferentes. Pero desde que desapareció mi hijo, el amor que sentía por él, el afán por buscarlo hasta encontrarlo, por rogar, por pedir, por exigir que me lo entregaran; el encuentro y el ansia compartida con otras madres que sentían igual anhelo que el mío, me han puesto en un mundo nuevo, me han hecho saber y valorar muchas cosas que no sabía y que antes no me interesaba saber. Ahora me voy dando cuenta que todas esas cosas de las que mucha gente todavía no se preocupa son importantísimas, porque de ellas depende el destino de un país entero; la felicidad o la desgracia de muchísimas familias".
El texto corresponde a una alocución que en 1982 realizó Hebe de Bonafini en Madrid, España.
Presidenta de Madres de Plaza de Mayo desde 1979, Hebe de Bonafini se convirtió en un símbolo a nivel internacional de la lucha por los Derechos Humanos; y su voz fue adquiriendo relevancia para analizar las diversas etapas de la historia argentina reciente.