( Por Alejandro Bovino Maciel *). La muerte se ha llevado a un amigo más de rehén. Los escritores/as de Corrientes, los verdaderos, los que han tomado este oficio como parte de sus vidas, son contados.No abundan como todo el mundo puede presuponer al escuchar tanto barullo de la literatura social, de las presentaciones y los canapés. De instituciones que ya están muertas hace tiempo y aparecen aquí y allá con resplandores de fuego fatuo.
Jorge Sánchez Aguilar fue un poeta desde la médula, los escarceos de los medios nunca lo encandilaron, las persecuciones de lo masivo lo dejaban indiferente porque sabía, que más tarde que temprano, se esfuman en la nada de la que vinieron. Jorge, pacientemente y en silencio, trabajó su poesía con la laboriosidad de su entrega sin límites. Jorge Sánchez Aguilar fue un verdadero escritor. En base a esa paciencia de anacoreta fue creando un tesoro que aún los correntinos desconocemos. Pero por suerte, como dijo Poncio Pilatos, lo que está escrito, queda escrito. Esa obra, que es un manantial de fuerza y profundidad, ya está publicada en buena parte. En los libros de Jorge, nos aguarda para susurrarnos qué somos de raíz como pueblo mestizo.
Nos conocimos allá por los ’80 cuando vino espontáneamente a mi casa a felicitarme por haber ganado el premio de poesía inédita del Certamen de Literatura de la Provincia que organizaba la por entonces Subsecretaría de Cultura de Corrientes. Creo que fue en el ’84. Las fechas, para mí, se han vuelto corredizas e inciertas. Pero hay papeles en algún lugar de mi casa que sirven de testigo.
Recuerdo que le dije entonces que yo no era poeta, que había ganado ese premio por alguna distracción del jurado porteño.
Hice bien: no soy poeta. No escribo poesía y hubiese sido una usurpación haberme pretendido poeta como lo era Jorge Sánchez Aguilar. Nos pusimos a reír y hablamos de la falta total de canales de publicación de que disponía Corrientes por los ’80: nada. No había editorial (como hoy es Moglia) ni forma alguna de publicar libros. Tampoco Internet. Éramos escasos de todo.
Jorge me dijo que venía pensando hace tiempo en proponer una ley para crear un Fondo Editorial de la Provincia de Corrientes que publicara anualmente 5 obras: poesía, teatro, novela, cuentos, ensayo. La idea era maravillosa, a la Provincia le costaría menos que una cena y dejaría cada año 5 obras literarias para sumar al patrimonio cultural. Fijamos reunirnos cada martes en mi casa y nos pusimos a redactar el anteproyecto de ley con gente amiga que nos ayudó: dos abogados, entre ellos. Durante meses, cada martes llegaba puntualmente Jorge Sánchez Aguilar a mi casa a trabajar en la redacción hasta que el plan estuvo terminado hasta en los últimos detalles. Llevamos el proyecto a Marité Salas (Subsecretaria de Cultura por entonces) y ella nos conectó con el ministro de Educación de la Provincia, Carlos Tomasella quien prometió enviarlo de inmediato a la Legislatura para su tratamiento. El proyecto se aprobó y al tiempo nos anunciaron por nota que la flamante Ley de creación del Fondo Editorial de la Provincia de Corrientes se presentaría en la Legislatura tal día a tal hora, invitándonos como promotores. Celebramos con Jorge Sánchez Aguilar tomando mates y hablando de otros proyectos. Íbamos a concurrir esa fecha cuando me crucé en la calle Junín con Oscar Portela, que era asesor de la Legislatura y me aseguró que saldría la Ley, pero jamás la reglamentarían porque estaban utilizando ese tema para la campaña política nada más. Una ley sin reglamento jamás entra en vigencia. Y eso fue lo que sucedió. Por suerte, ni Jorge ni yo fuimos a ese acto teatral.
La Ley existe, pero sigue sin estar reglamentada.
Escribo todo esto porque veo que hoy por hoy nuestros honorables legisladores tienen la gran oportunidad de suplir ese fraude político exhumando esa Ley de Creación del fondo Editorial de la Provincia de Corrientes, reglamentarlo y ponerle el nombre que merece: Ley Jorge Sánchez Aguilar. Se habrá hecho justicia con el hombre que puso toda la fe y la paciencia volviéndose por momentos asesor de cultura, legislador, verificador del derecho, inspector administrativo, tasador de presupuestos y selector editorial para ver cumplido un sueño que, vuelvo a decirlo, traerá enormes beneficios para promover el patrimonio literario de Corrientes y costará menos que lo que se gasta en una cena entre funcionarios.
* BUENOS AIRES, 14 de noviembre de 2022