Denuncian que el ruido que producen afecta su salud, altera la vida familiar, les quita el derecho de propiedad y la posibilidad de gozar de un ambiente sano garantizado por el artículo 41 de la Constitución Nacional. Piden que el Municipio la traslade a otro lugar en el que haya gente que le guste, se informó a momarandu.com.
La sesión preparatoria a la itinerante que realizó el Concejo Deliberante en el barrio San Gerónimo para escuchar el reclamo de los vecinos mostró algunas sorpresas inesperadas
El reclamo - hecho llegar a momarandu.com - más firme lo efectuó Adriana Carelli, una de las principales referentes del lugar quien denunció que desde el año pasado tienen que tolerar los ensayos de una comparsa que en forma intempestiva se adueño de la Plaza de la Tradición y genera un ruido infernal que invade sus domicilios y los obliga a escuchar lo que no desean.
“Invito a todos los concejales que vengan a mi casa desde las 21 hasta las 23.30 y van a ver cómo se escucha, ni siquiera podemos prender el televisor ni hablar con mi marido y hay gente que se levanta a las 5.30 de la mañana y no puede descansar lo suficiente por culpa de ellos”, afirmó.
Carelli informó que en la jornada del miércoles algunos de los danmificados pidieron una reunión con el subsecretario de zona para buscar una solución pero en lugar de resolver el problema, trajo al presidente de la comparsa lo que agravó la cuestión porque al pedirle a este último que cambie de lugar, en vez de acceder, los filmó con el teléfono celular y les dijo que no se piensa mover de ahí y si insisten con los reclamos, va a aumentar los ensayos a cuatro horas, ya que por ordenanza tiene esa facultad.
Luego la referente comentó que el concepto mayoritario que tiene la gente del San Jerónimo con respecto a las comparsas es muy malo y no las quieren ver más, “están hartos de ellos y quieren vivir en paz”,.
Diana Spólita, otra de las personas que expusieron públicamente la misma problemática afirmó que paga todos los años sus impuestos por adelantado y la Municipalidad en vez de garantizarle paz y tranquilidad dentro de su hogar, financia las comparsas para que la agredan con el sonido. También aclaró que tuvo un ACV y tiene certificado médico expedido por profesionales del Instituto de Cardiología que acredita el daño que le ocasionan los tonos graves, pero los funcionarios que autorizan los ensayos han decidido quitarle el derecho de propiedad porque en su casa ya no es dueña de estar en silencio, si lo desea.
Por otro lado, recordó que el intendente Eduardo Tassano escribió en la página 33 del libro “La Contaminación Ambiental: un flagelo Silencioso” que los campos electromagnéticos de baja frecuencia tienen fuertes sospechas de riesgo de cáncer de cerebro y leucemia pero también otros cánceres (mama, testículos) y enfermedades neurológicas con impacto directo en la salud eso hace que las consecuencias sean impredecibles”.
Sobre el particular, aclaró que las bajas frecuencias también existen en el sonido y son producidas por los instrumentos electroacústicos y de percusión que utilizan desmedida y agresivamente las comparsas.
Jorge Echeverz, coordinador de la Asociación Unidos por el Silencio quien estuvo presente y respaldó todos los reclamos manifestó que con este tema también se les quita el derecho a gozar de un ambiente sano garantizado por el artículo 41 de la Constitución Nacional que está por encima de cualquier ordenanza y propuso que para evitar problemas mayores y daño ambiental los ensayos se trasladen a un lugar donde no moleste a los vecinos.
Al finalizar, uno de los integrantes de Ara Berá se acercó para solidarizarse con los danmificados y les explicó que ellos ensayan en el club de Teléfonos y no tienen problemas con los vecinos porque saben acoplar el sonido.
“Es una lástima que esta comparsa que participa de los corsos oficiales haga esto porque nos deja mal a todos”, concluyó.