Corrientes, jueves 07 de mayo de 2026

Sociedad Corrientes

Medicina Siglo XXI

04-10-2022
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(Por Alejandro Bovino Maciel, para momarandu.com) Con el catecismo neoliberal que empezó a regir en la olvidable década de los ’90 pasados, el márketing y los balances comerciales comenzaron a gobernar la vida humana con la puntualidad de un balance.

Todo se volvió “negocio” y los CEOS fueron los nuevos mandarines y gurúes que dictaminaban y pronosticaban la felicidad en cuotas para la raza humana. Poco a poco aquellos deberes ineludibles a cargo del Estado (garantizar salud, educación y justicia) entraron a ser lentamente carcomidos por la idea de valor económico.

¿Recuerdan aquellos slogans menemistas de “ramal que para, ramal que cierra” que proclamaban desde el gobierno? 80 mil trabajadores ferroviarios fueron despedidos y muchos pueblos y ciudades distantes que se abastecían por medio de los trenes fueron eclipsándose hasta casi desaparecer. De los 35.550 kilómetros de vías activas, quedaron poco más de 10.000 funcionando. Las que rodean a la Capital Federal. El resto del país tan federal, les importaba tres pepinos a nuestros liberales. Paralelamente toda esa carga de mercaderías que se desplazaban por medio de los trenes pasaron a invadir las rutas nacionales y provinciales usando camiones para la carga. Los accidentes viales aumentaron drásticamente y, como podrán ver, los únicos ganadores de toda esta ecuación fueron Menem (a pedido del FMI) y los camioneros. Todo el resto de la población perdió por goleada.

La educación pública, no hace falta decirlo, también decayó a niveles impensados. En cuanto a la salud, los médicos pasamos a ser rehenes de los mecanismos de administración sanitaria, privados y públicos. Una de las cuestiones que siempre me hizo ruido en la cabeza es aquello del “médico como apóstol”. Siempre respondo lo mismo: que si hubiese querido ser apóstol, me habría inscripto como diácono o sacerdote, pero elegí una carrera de servicios como cualquier otra (pongamos, escribanos, maestros, peluqueros, cocineros) que solo desea vivir de su profesión. Con el cuento del “apostolado” que lo erige en misión redentora del cuerpo, ese ideal se aleja de la realidad y envuelve en una atmósfera casi espiritual curar un apostema, aunque sea de origen rectal.

En la Facultad de Medicina de la UNNE nunca ningún profesor nos habló de la parte material de la carrera. Cómo nos ganaríamos la vida profesionalmente. Jamás. Los apóstoles, según esa visión cándida, viviríamos de hostias seguramente. Así muchos colegas fueron estafados en su fe y perdieron todo lo que pacientemente habían conseguido construir materialmente cuando algún vivillo del márketing se les cruzó por el camino.

En salud mental, que es donde me desenvuelvo, la atención está actualmente limitada a 20 minutos por paciente. Lo sabrán quienes utilicen los servicios de las prepagas u obras sociales habitualmente. Eso significa que debo atender a una persona, averiguar los datos necesarios para conocer su estado de salud/enfermedades actuales, historia familiar, pedirle que me refiera signos y síntomas por los que consulta, ir elaborando con esos datos un diagnóstico médico psiquiátrico, diseñar un plan de tratamiento farmacológico, redactar un plan de toma de la medicación para que el o la paciente sepan qué tomar a qué hora del día y en qué cantidad. Extender las recetas correspondientes con todos los datos que exigen las boletas de las obras sociales para hacer el descuento que corresponda. Señalar los posibles efectos secundarios y orientar acerca de conductas a seguir para evitarlos. Todo esto en 20 minutos si no me han puesto un sobreturno para casos inesperados que nunca faltan. En caso de contar con sobreturno, ya no son 20 minutos sino 15 los asignados.

Por esta razón todos los médicos estamos sobresaturados de trabajo y con sueldos muy por debajo de nuestro desempeño. Todo el sistema está armado de esa manera. Por aquello del “apostolado” los médicos tampoco hemos formados sindicatos o gremios que defiendan nuestros derechos laborales. Las sociedades médicas o colegios son entes administrativos que se encargan de mediar entre las prestadoras y los agentes médicos. Y organizan reuniones exclusivamente científicas, lo que nunca está mal, ya que los congresos y simposios sirven para actualizar la información médica que avanza a pasos de gigante. Pero no intervienen en la defensa de los derechos laborales de los médicos porque, como decíamos, los apóstoles vivimos de hostias.

Consigné todo esto para que la gente, los lectores que no están en el mundo de la salud, tengan alguna noción acerca de las internas que se juegan en cada consulta, tratamiento, control y prescripción médicas. Los tiempos de M`hijo el dotor ya pasaron a la historia.

Hoy por hoy, conviene más ser financista.

BUENOS AIRES, OCTUBRE 2022