Corrientes, domingo 08 de febrero de 2026

Cultura Corrientes

Un 25 de mayo muy particular, por Alejandro Bovino Maciel

25-05-2022
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Todas y todos podríamos recordar fácilmente las fechas patrias remitiéndonos simplemente a los actos escolares donde se pretendía evocar la Revolución de Mayo reduciéndola a una especie de kermesse frente al Cabildo, con las negras mazamorreras, los soldados apostados, las vendedoras de empanadas y los señores con levita paseando por la Plaza del Fuerte en la neblina de la Buenos Aires colonial. Aprendimos Historia argentina leyendo Billiken y Anteojito, con escasas y hasta dudosas referencias al pasado real dibujado en esas viñetas salpicadas con slogans: “El pueblo quiere saber de qué se trata” “Ya que el pueblo no me quiere y el ejército me abandona, hagan ustedes lo que quieran” y otras leyendas por el estilo. Ha sido una pobre manera de mirar el pasado sin posibilidad de comprenderlo cabalmente.

Este año la fecha patria nos encuentra en medio de una ventisca con la renuncia del Secretario de Comercio nacional, librando una lucha crónica contra la inflación que devalúa la moneda en nuestras manos, licuando su valor mes a mes. Se cruzan las explicaciones acusando al alza de los precios internacionales de los cereales y combustibles por el conflicto en Ucrania, pero terminamos 2019 con inflación superior al 50 % y no había guerra en Ucrania. Los argentinos ya desconfiamos hasta de nuestra sombra cuando se trata de economía. Si sumamos la inseguridad que parece crecer en el terreno político, sin un panorama cierto frente al próximo año electoral, la cuestión económica se vuelve más insegura.

El futuro, que suele ser incierto, se vuelve aún más brumoso cuando desconocemos el pasado que nos une y nos da identidad. Mucho más que el mate, la guitarra, el locro, los gauchos y eventualmente el folclore, el pasado común es quien nos otorga identidad como sociedad. Si nos damos el lujo de ignorarlo, no sabremos quiénes somos como le sucedería a cualquier persona que se negara a conocer su propio pasado familiar. Somos el resultado actual de ese pasado común que nos hace argentinos y no lituanos o angoleños. La gran masa inmigratoria que llovió sobre nuestro semi desierto territorio desde fines del siglo XIX y hasta la mitad de siglo pasado nos pudo haber hecho creer que provenimos exclusivamente del extranjero, que somos una especie de injerto de europeos, turcos, y pueblos fronterizos que migraron para el famoso “crisol de razas” o nueva Babilonia. Pero eso es un espejismo. Toda esa gente vino a instalarse en una nación que ya existía y, aunque reciente, ya había creado su propio pasado como raíz.

Ese pasado desconocido para la mayoría más allá de las simplificaciones escolares tuve intención de analizar cuando escribí la novela “Mariano Moreno, el fuego del mar” que recientemente publicó Editorial “De La Paz” del Chaco. Quizás no sea yo el autor indicado, pero la vida de Mariano Moreno, secretario de la Primera Junta de 1810, despeja todas las dudas acerca de qué fue y cómo fue la única y auténtica revolución que hicimos como nación en la Argentina.

No puede recomendar personalmente un libro mío. Pero los prologuistas Susana Santos (UBA) y Ricardo Forster lo hicieron por mí.

Buenos Aires, mayo 2022

https://www.libreriadelapazediciones.com.ar/productos/mariano-moreno-el-fuego-del-mar-de-alejandro-bovino-maciel/