Corrientes, lunes 09 de febrero de 2026

Cultura Corrientes
POESÍA

Dos voces para un retorno

01-05-2022
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(Por María del Carmen Vianna, para momarandu.com) Como introducción, las mínimas necesarias palabras con que presentaré a dos poetas.

Una, María Griselda Passadore, ya conocida por las páginas de momarandu. Nacida en Victoria (Entre Ríos) el 13 de febrero de 1960 y radicada desde los 80 en Paraná. La otra, Paola Raingo, nació en Curuzú Cuatiá (Corrientes) el 19 de febrero de 1980 y vive actualmente en La Plata donde despliega su actividad en relación con el yoga. Ambas me obsequian estos, sus bellos poemas, que encuentro vinculados por idéntica temática y quiero compartir con ustedes.


Ahora, que todo calle y hable la poesía, esa voz más allá de la vida, siempre.



POBRE ESTA AVE…



Pobre esta ave

Corazón mío

Presa del canto

Triste de río



Saldrás un día

En libre vuelo

Desde mi pecho

Ya sin desvelo



Serás seguro

En mis colinas

Desliz de agua

Lágrimas finas



Sobre mi riacho

Lecho de isleros

Verás la lumbre

De un solo cielo



Luz de mi pueblo

Antigua barca

Campo traviesa

Se irá la parca



Sin horizontes

Sin mis tristezas

Corazón ave

Tendrás certezas



De amores míos

De hermanos tantos

Y un espinillo

Guardará el canto



Corazón alas

Ya te imagino

Desplumadito

Libre en tu trino



Ávido el sueño

De esos trigales

Corazón agua

En camalotales



Bordeando orillas

desandadera

sabrá mi alma

a raíz y arena



María Griselda Passadore, septiembre 2014



***



A mi tierra natal

-si yo no llego a tiempo-

que le devuelvan mi cuerpo

porque sólo ella nos rescató del olvido,

nos engendró de la nada,

me sostuvo de pie y me enseñó a andar

plácidos como nunca más de nuevo

por las calles baldías

para el juego bullicioso

a la hora de la siesta

-a cualquier hora, a todas las horas

de la mañana eterna de la infancia.



Porque sólo a ella le debo

las comprensiones más altas,

y porque mientras tenga vida

seguiré vagando

esparciendo su semilla

buscando replicarla.

Que a mi tierra natal

le devuelvan mi cuerpo

para el abrazo largo y final

de la carne con el suelo,

y me abrace otra vez su refugio infinito

y me haga crecer flores de los huesos,



porque sólo a ella le debo

todo el amor que soy

todo el amor que doy

todo el amor que siento,



estos ojos bajos para el sol

-este alma de rejunte y pena-

que se abisman con la noche y su mar seco

de estrellas,

de distancia,

de silencio

y de misterio.



Paola Raingo, abril 2022