La Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias manifestó su preocupación ante la "catastrófica" situación que viven los productores en las provincias del litoral argentino como consecuencia de los fenómenos climáticos que azotan la región. Un relevamiento de las entidades estimó en más de 25 mil millones las pérdidas en el caso de la provincia de Corrientes.
La Mesa de Enlace, compuesta por Sociedad Rural Argentina (SRA), Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Federación Agraria Argentina (FAA) y Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro), participó de una reunión en la sede de la Sociedad Rural de Mercedes, Corrientes, con la asistencia de más de 150 personas y representantes de las cinco provincias afectadas.
Tras la reunión, en un comunicado conjunto, remarcaron que las alteraciones producidas por el cambio climático no son un fenómeno eventual, por lo que se sabe que no alcanza con las declaraciones de emergencia.
Por ello reclamaron a las autoridades provinciales y nacionales que pongan a disposición de los productores herramientas modernas para combatir estos flagelos y un eficiente apoyo financiero e impositivo para recuperar el capital de trabajo que permita reencauzar la actividad productiva.
Según un relevamiento realizado por las entidades, las afectaciones totales por incendios en las mencionadas provincias llegan a las 500 mil hectáreas con impacto en diversas producciones como forestal, ganadera, tabaco, agricultura, yerbatera, citrícola, algodonera, bananera, etc.
A este número hay que sumarle las cuantiosas pérdidas por la sequía y daños irreparables que hoy no se pueden calcular.
En Corrientes los incendios ya arrasaron más de 380 mil hectáreas (ahora actualizado a más de 500 mil) convirtiendo los campos en una línea de fuego casi imposible de controlar.
En esta provincia ya se perdieron más de 25 mil millones de pesos, datos que surgen de un relevamiento presentado por los propios productores.
En el caso de la provincia de Misiones, arrastra un período seco que lleva casi 3 meses, sumado a un 2021 que fue el año con menos lluvias registradas de las últimas 5 décadas.
El mismo fenómeno climático afectó al 90% de las hectáreas productivas de Entre Ríos con pérdidas económicas en su diversidad productiva.
En Chaco y Formosa la sequía pegó fuerte en la actividad ganadera y en la zona agrícola donde los rendimientos serán inferiores a los estimados.