El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, reúne la primera ‘Cumbre por la Democracia’, en la que urge a los líderes de 110 países a revertir la actual "recesión" de libertades en un momento de creciente autoritarismo en todo el mundo y a colaborar en la lucha contra la corrupción y la promoción del respeto por los derechos humanos. En el encuentro virtual, que se extenderá por dos días, resaltan las ausencias de Rusia y China, dos de los países con mayores tensiones frente a Occidente.
La conferencia de dos días encabezada por el presidente Joe Biden ha sido anunciada como una oportunidad para que líderes y expertos de alrededor de 110 países planteen estrategias en la lucha frontal contra la corrupción, las violaciones de derechos humanos y el respeto a la soberanía ciudadana.
"Los gobiernos autoritarios están activamente trabajando para sembrar división y desconfianza en las democracias. La crisis que encaramos es real", señaló el secretario de Estado de EE. UU., Antony Blinken, en la víspera de la cumbre.
Según funcionarios de la Administración estadounidense, se prevé un año de acciones en esa dirección una vez culmine el encuentro. La portavoz de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, afirmó que Biden pedirá a los asistentes a la cumbre que se dediquen a "revertir la recesión democrática y garantizar que las democracias rindan frutos para su pueblo".
El evento se da en respuesta a los anuncios de política exterior que el mandatario estadounidense hizo el pasado 5 de febrero, cuando prometió el liderazgo de su país para enfrentar lo que considera "fuerzas autoritarias", de las que destaca a Rusia y China.
Pero, justamente los gobernantes de esos países no fueron invitados y el encuentro se ve ensombrecido por las críticas de esos gobiernos. Por ejemplo, Beijing ha calificado la reunión de “mofa”.
Unos sí, otros no: controversia por los países excluidos de la 'Cumbre por la Democracia'.
Washington señaló a través del Departamento de Estado que la reunión acoge a las democracias establecidas y emergentes en "un momento de ajuste de cuentas democrático".
No obstante, una lista de invitados publicada el mes pasado incluía países cuyos líderes son acusados por grupos de derechos humanos y otros gobiernos de liderar tendencias autoritarias. En la lista destacan Filipinas, Polonia y Brasil.
Asimismo, EE. UU. incluyó a Taiwán, lo que avivó la furia de China que considera a la isla parte de su territorio.