Los vecinos de La Matanza realizaron una nueva protesta frente a la comisaría de Ramos Mejía para reclamar justicia y fueron reprimidos
La indignación por el crimen del kiosquero Roberto Sabo, ocurrido en Ramos Mejía, continuaba creciendo en la zona céntrica y comercial de esa localidad del partido de La Matanza, donde los vecinos volvieron a protestar frente a la comisaría local, en reclamo de justicia y mayor seguridad. La policía estableció un fuerte vallado y arrojó gses lacrimógenes para detener so embates de lso vecinos
El domingo pasado ya habían ocurrido momentos de tensión frente a la comisaría cuando arribó el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, "Exigimos Justicia y Seguridad por otra muerte más de un vecino", fue la consigna.
En la noche del domingo, tras conocerse el crimen, los vecinos quemaron gomas y protestaron con cánticos con fuertes consignas contra el oficialismo nacional, provincial y comunal.
Los ánimos caldeados volvieron a tomar temperatura ayer al cuando a menos de 24 horas del crimen del comerciante y a unos 30 metros de su local, un hombre de unos 40 años fue asaltado y herido de una puñalada en un brazo por motochorros que le arrebataron su celular (ver recuadro).
Policías que intervinieron en el hecho rápidamente fueron insultados por un grupo de vecinos y comerciantes, mientras que la esposa de la víctima arribaba al lugar y se abrazaba al hombre en medio de llantos.
ASALTADO Y EJECUTADO
Sabo, quien tenía 48 años, dos hijos y atendía su drugstore `Pato' en Avenida de Mayo al 800, fue asaltado y ejecutado de varios balazos a las 14 del domingo último.
Por el hecho cayeron detenidos Leandro Suárez, de 29 años y con serios antecedentes policiales, y una menor de 15 años embarazada. La pareja, tras el crimen, le había robado el auto a un remisero y la moto a un repartidor delivery.
El ministro de Seguridad, Sergio Berni, señaló que Suárez estuvo preso entre 2016 y 2020 por un robo agravado, y al salir no hubo una reinserción y un seguimiento a través del Patronato de Liberados.
No obstante, Gabriel Lombardo, miembro del grupo de "Vecinos En Alerta La Matanza, denunció ayer que los asesinos del kiosquero estuvieron detenidos unas horas antes en Villa Ballester por robo, pero fueron liberados.
"La pareja, el sábado a la noche, estuvo detenida en una comisaría de Villa Ballester porque habían cometido un asalto y los liberaron. Los fiscales y los jueces liberan a estas ratas", afirmó Lombardo en declaraciones periodísticas.
`UN LABURANTE'
Por su parte, Sandra Giglio, la cuñada de Sabo, señaló: "Era un laburante que le daba todo a su familia y tenía dos hijos. Hace 40 años que tienen el kiosco. Fue un intento de robo y no robaron nada, dejaron todo adentro del kiosco, hasta el arma dejaron".
"Para ellos sabemos que la vida no vale nada. Porque si van a robar y te matan es porque la vida no vale nada", indicó, a la vez que manifestó: "Lo mataron porque son unos hijos de puta. Somos trofeos para los asesinos, porque son asesinos".
Además la mujer dijo: "Ni las ratas se merecen que lo comparemos con esta clase de gente. Seis tiros le dieron para no robarle nada y no sabemos si se resistió porque él estaba solo".
LLANTO
En tanto, Suárez se negó ayer a la tarde a declarar ante el fiscal de la causa, lloró en la audiencia y rogó "por favor" que no le "pidan prisión perpetua", informaron fuentes judiciales.
Precisamente, le imputaron el cargo de "homicidio agravado criminis causa, por el uso de arma de fuego" del comerciante, delito que prevé la pena máxima.
"Por favor, no me pidan la prisión perpetua. Me quiero morir", insistió el acusado, según una fuente de la investigación, en su indagatoria ante el fiscal Federico Medone, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) de Homicidios de La Matanza.
Voceros judiciales informaron que Suárez también fue imputado de "robo calificado -dos hechos-, hurto de vehículo, portación ilegal de arma de fuego de uso civil, portación ilegal de arma de guerra", todo ello agravado por la "participación de un menor de edad".
Los mismos informantes señalaron que, tras negarse a declarar, el juez de Garantías 5 de La Matanza, Gustavo Banco, ordenó que el acusado siga formalmente detenido por todos esos delitos mientras se resuelve su situación procesal.
A su vez, la jefa de todos los fiscales de La Matanza, la fiscal general Patricia Ochoa, indicó que en la ficha de antecedentes de Suárez figura una condena de cinco años y diez meses de prisión por "hurto con escalamiento en grado de tentativa y robo agravado por el uso de arma", y que salió de la cárcel con "pena cumplida".
Los pesquisas esperan los resultados de la autopsia al cuerpo de Sabo, quien presentaba al menos seis orificios de bala en la zona del cuello y tórax. Por su parte, la adolescente de 15 años aprehendida junto a Suárez quedó a disposición del fiscal Pablo Insúa, del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil del mismo Departamento Judicial.
BERNI
"Lo de ayer no fue una cuestión policial, la policía los detuvo, un policía forcejeó con el delincuente, pasaba por ahí. Se los detuvo, es decir, que no es una cuestión policial en este caso", dijo ayer Berni. ``El acusado sale de la cárcel sin resocialización, sin seguimiento del patronato de liberados, con una menor. Hay que leer sus antecedentes como si se leyera la historia clínica y ver que es el mismo patrón: totalmente fuera del sistema, sin control, sin educación, sin perspectiva de trabajo. Es un fenómeno extremadamente complejo".
Encabezados por Pedro, el padre de la víctima y a quien los vecinos le alcanzaban agua, al grito de "Justicia, Justicia, Justicia" caminaron al ritmo de los aplausos y el enojo: "Hijos de p...". Luego, comenzaron los reclamos por "seguridad, seguridad, seguridad".
Pasadas las 20.25, la protesta se salió de control. La gente avanzó, empujó a los efectivos y las vallas. La respuesta policial fue tirar gases lacrimógenos. Volaban botellas y se escuchaban los estruendos y ruidos de vidrios rotos. Algunos manifestantes y policías resultaron heridos.