El primer ministro iraquí, Mustafa al-Kadhimi, pudo escapar de un intento de asesinato después de que unos drones cargados de explosivos apuntaran a su residencia privada en la capital, Bagdad.
Semanas después de unas elecciones generales fuertemente disputadas por milicias respaldadas por Irán, el incidente eleva drásticamente la tensión en un país que sufre un delicado panorama político y social.
Un intento de asesinato fallido del cual Mustafa al-Kadhimi salió ileso. El domingo por la madrugada, la residencia privada del primer ministro iraquí fue objeto de ataques con drones.
"Al-Kadhimi no sufrió daños, mientras que algunas personas que se encontraban en la casa sufrieron heridas. Están recibiendo tratamiento", declaró el portavoz del Ministerio del Interior, Saad Maan, a la televisión estatal Al-Iraqiya.
Las fuerzas de seguridad aseguraron haber interceptado dos drones, mientras que un tercero consiguió alcanzar el domicilio de al-Kadhimi en la Zona Verde de la capital, aclaró el portavoz. La llamada Zona Verde alberga edificios gubernamentales y embajadas extranjeras.
Lucile Wassermann, corresponsal de France 24 francés, precisó desde Bagdad que “se escuchó una explosión en medio de la noche, seguida de disparos en la ultra fortificada Zona Verde, que se encuentra actualmente en alerta máxima”.
El domingo por la mañana, al-Kadhimi se manifestó por Twitter, haciendo un llamamiento a la tranquilidad. "Estoy bien, gracias a Dios, y pido calma y contención a todo el mundo por el bien de Irak", declaró.
Más tarde, el primer ministro apareció en la televisión, sentado detrás de un escritorio con camisa blanca y aspecto sereno. "Los ataques cobardes con cohetes y drones no construyen patrias y no construyen un futuro", dijo.
El presidente iraquí, Barham Salih, calificó por su parte el atentado de "agresión terrorista" y de "crimen atroz" contra Irak, “lo que requiere la unidad (del país) contra los delincuentes”.
“El atentado no ha sido reivindicado, aunque todas las miradas están puestas en las milicias pro iraníes del país, que han amenazado repetidamente al primer ministro en las últimas semanas”, indicó Lucile Wassermann desde Bagdad.
El asalto se produjo dos días después de que se llevaran a cabo protestas en la capital iraquí por el resultado de las elecciones generales del 10 de octubre.
“La tensión que se ha vivido, especialmente en los alrededores de la zona verde de Bagdad esos últimos días ha sido bastante grande” explicó Catalina Gomez Angel, correponsal de France 24 español.
El brazo político de grupos armados (pro Irán) perdió una parte importante de sus escaños en el Parlamento, lo que llevó a sus miembros a iniciar protestas cerca de la Zona Verde de Bagdad, para denunciar "un fraude orquestado por el primer ministro con el apoyo de Washington".
Por lo tanto, el ataque (de este domingo) se enmarca en un contexto que no es neutral, y existe un evidente riesgo de escalada en el país, especificó Gomez Angel.