El f undador de Sendero Luminoso, Abimael Guzmán, murió a los 86 años mientras cumplía cadena perpetua por terrorismo en la Base Naval del Callao, en Perú.
Guzmán, de quien no se precisó la causa exacta de su deceso, presentaba una serie de problemas de salud en las últimas semanas por las cuales fue atendido en la prisión de máxima seguridad donde cumplía su sentencia.
Sin embargo, se había negado a ser transferido a un centro de salud, después de rechazar ingerir alimentos por algunos días.
La primera autoridad en comentar la noticia fue el ministro de Salud, Hernando Cevallos, quien declaró a la prensa que “nadie desea el fallecimiento de nadie por más delitos que haya cometido”, pero que “es lamentable como cualquier persona que fallece en cualquier circunstancia”.
En un breve comunicado, el Instituto Nacional Penitenciario de Perú informó que Guzmán perdió su vida a las 6:40 AM de este sábado “debido a complicaciones en su estado de salud”.
“El jefe de ese Centro de Reclusión hizo de conocimiento al Comité Técnico del CEREC sobre este hecho, y conforme corresponde se ha comunicado al Ministerio Público para las diligencias de ley”, acotó.
La organización conocida desde 1980 fue señalada por la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR) como la responsable de la muerte de unas 69.000 personas en Perú a raíz de la violencia terrorista desatada por este grupo entre 1980 y 2000.
En los últimos años, diversos brazos políticos de Sendero promovieron la idea del indulto y la excarcelación de Guzmán y los líderes senderistas sentenciados en pos de una reconciliación, pero el tema no fue acogido por la opinión pública ni los sectores políticos.
“Ha fallecido el doctor Abimael Guzmán, la Marina le ha comunicado a su esposa Elena Yparragurre el fallecimiento”, dijo, por su parte, el abogado Alfredo Crespo en diálogo con la agencia de noticias AFP.
Guzmán acabó sus días como el preso más famoso de Perú, sin concretar su aventura de reproducir en Perú a sangre y fuego el modelo de su ícono Mao.
Guzmán reapareció en el juicio en su contra por un atentado en Lima en 1992 y reclamó que un médico revise su salud, según él deteriorada mientras cumplía prisión perpetua.
“Hace un mes que estoy enfermo, no puedo comer, mi ropa me queda holgada. ¿Quién me atiende?”, preguntó Guzmán a los magistrados de la Sala Penal Nacional, en la base naval del Callao (oeste de Lima), cuartel donde cumplía una sentencia de por vida por crímenes contra los derechos humanos y terrorismo.
“He venido simplemente para decirle a la sala por qué no he venido antes. Cuando va un médico (a verlo a su celda) me pregunta: ‘¿Qué tiene?’. Cumple con ir pero no hace lo que le corresponde, si no ¿cómo sigo enfermo?”, contó el líder senderista, capturado en 1992.
“Pido un médico que me vea, que yo pueda solventar, porque no confío en los médicos del INPE (Instituto Nacional Penitenciario)”, reclamó.
La primera audiencia del juicio, celebrada el 14 de febrero de 2017, se aplazó a las pocas horas de su inicio porque Guzmán no compareció tras sufrir un cuadro diarreico agudo.
Guzmán apareció en marzo de ese año ya decaído, con amplia barba y cabello canoso, vistiendo camisa azul y pantalón gris. En todo momento mantuvo la mirada gacha, sin observar al tribunal. Sólo conversaba con su esposa Elena Iparraguirre, la número dos de Sendero Luminoso y también juzgada por el atentado.