El presidente brasileño intensificó sus ataques al Poder Judicial y avisó que solo Dios lo sacará del poder.
Bolsonaro agradeció a las multitudes que lo apoyaron y advirtió: ``Solo hay tres escenarios posibles, ir preso (lo descartó), morir (nadie sabe cuándo) o la victoria''.12
El jefe de Estado brasileño, Jair Bolsonaro, sacó músculo gracias a las multitudinarias manifestaciones en su apoyo realizadas en diversas ciudades del país, en dos de las cuales, Brasilia y San Pablo, pronunció incendiarios discursos donde intensificó sus ataques contra la Corte Suprema y mandó un mensaje a "los canallas'' que quieren apartarlo del poder: "No iré a prisión y solo Dios me sacará''.
Con la "libertad'' y la defensa de los valores conservadores como banderas, mareas humanas coparon las calles convocados para festejar el día de la Independencia, feriado que aprovecharon para brindarle un fuerte respaldo al mandatario, cuya popularidad se encuentra en baja, con un aprobación que ronda entre el 25 y el 30 por ciento, mientras las encuestas vaticinan una victoria del ex dignatario Lula en los comicios del próximo año.
El gobernante arremetió especialmente contra uno de los miembros del máximo tribunal, Alexandre de Moraes, impulsor de una causa donde se investiga a Bolsonaro por dirigir una organización dedicada a difundir fakes news, un caso que tiene encarcelados a varios políticos cercanos al Ejecutivo.
"No podemos aceptar más presos políticos en nuestra patria. O el jefe de la Corte encuadra a este magistrado, o ese poder puede sufrir aquello que nosotros no queremos -amenazó-. No es posible admitir que una persona, un solo hombre perturbe nuestra libertad. Todavía tiene tiempo para redimirse, todavía tiene tiempo a presentar sus disculpas. Deja de ser un sinverguenza. Deja de oprimir al pueblo, de censurar''. A través de las redes sociales, el aludido replicó: "Conmemoramos nuestra independencia, la que garantizó nuestra libertad y la que solo se fortalece con un absoluto respeto de la democracia".
Bolsonaro también habló de convocar al Consejo de la República, un organismo consultivo que sólo es citado en coyunturas extraordinarias para decretar el Estado de Sitio, el Estado de Defensa o la intervención federal a alguna provincia. Horas más tarde y ante la repercusión generada, su vice, general Hamilton Mourao, dijo que el presidente pudo haber cometido un "equívoco''.
CONSIGNAS INQUIETANTES
"Mi vida pertenece a Dios pero la victoria es de todos nosotros'', exclamó ya en San Pablo, donde las pancartas de los grupos más radicalizados reclamaron la "disolución del Congreso'' y una ``intervención militar''.
Tales consignas alimentan la preocupación de múltiples sectores de que el presidente está preparando una versión tropical de los disturbios del 6 de enero en Washington, donde partidarios de Donald Trump irrumpieron violentamente en el Capitolio, alegando que le robaron el triunfo en las elecciones.
Las manifestaciones, que se repitieron en al menos otra decena de capitales, como por ejemplo Belo Horizonte y Río de Janeiro, tienen lugar después de diversos reveses oficiales tanto en el ámbito judicial como legislativo que han generado fuertes tensiones institucionales que hacen que la oposición tema un "autogolpe''.