Corrientes, miercoles 08 de abril de 2026

Sociedad Corrientes
EX OFICIAL DE INTELIGENCIA, CAPITÁN DE COMPAÑÍA DE COMANDOS

Conceden a Juan Carlos De Marchi beneficio de libertad condicional

04-09-2021
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Foto: De Marchi en jucio por crímenes de lesa humanidad. 

El ex militar, empresario y dirigente empresarial, Juan Carlos De Marchi, condenado a veinticinco años de prisión por cometer delitos de lesa humanidad siendo parte del grupo de tareas del Regimiento N° 9 de Infantería durante el terrorismo de estado en la provincia, habría obtenido el beneficio de libertar condicional, se desprende este viernes desde organizaciones de derechos humanos y familiares de víctimas.

Juan Carlos De Marchi, nacido en Buenos Aires, el 23 de noviembre de 1945 fue condenado en 2008 por crímenes de lesa humanidad a 25 años de cárcel común, responsables de entre seis y trece hechos.

Años luego, particularmente, De Marchi, en su calidad de capitán, con el cargo de oficial de Inteligencia a cargo de la Compañía Comandos y Servicios del Regimiento Infantería 9, hasta 1977, fue nuevamente procesado por los delitos de privación ilegal de la libertad y tormentos en perjuicio de 64 víctimas.
 
De Marchi ha sido partícipe de privaciones ilegítimas de la libertad, secuestros, severidades, tormentos y desaparición forzada de personas, entre otros delitos de lesa humanidad cometidos por personal de las distintas fuerzas de seguridad y el Ejército Argentino.

En procedimientos conjuntos que involucraban detenciones de personas y allanamientos de moradas sin orden judicial, las fuerzas de seguridad y del Ejército Argentino irrumpían en las viviendas de las víctimas, quienes eran apresadas y trasladadas al Regimiento de Infantería Nº 9, a la Alcaidía de la Policía Provincial y a las dependencias de Gendarmería Nacional, lugares donde funcionaron centros clandestinos de detención.

El fallo de prisión preventiva por el cual se lo detuvo hizo hincapié en "la posición jerárquica" que ocupaba junto a otros imputados "dentro de la estructura de poder conformada en el desarrollo de la denominada ‘Lucha Antisubversiva’, al encontrase situados en una posición de privilegio, planeamiento y dictado de órdenes -esto es con dominio de los hechos- en la cadena de mando que ordenó el cometido de los ilícitos que en la presente causa se investigan”.

En 2013, De Marchi consiguió el beneficio de salidas transitorias de la cárcel y viajó a su domicilio de la capital correntina para visitar a su familia, sin haber cumplido aún la mitad de la condena, a partir de una resolución del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Corrientes.


Foto: Repudio en 2013 contra beneficio de salidas transitorias de la cárcel para De Marchi. 

De Marchi residió por poco tiempo en su casa de la calle Santa Fe 403, del centro de la capital correntina, hecho que motivó repudios y manifestaciones en contra de la decisión judicial, sobre la cual, finalmente, se dio marcha atrás y devió regresar a la cárcel de Campo de Mayo.

Durante el juicio que lo llevó a prisión, en su defensa alegó que había presentado su solicitud de retiro del Ejército en agosto de 1976, para dedicarse a la actividad agropecuaria, y algunos testigos respaldaron su afirmación. También invocó el Estatuto Societario de la empresa donde dijo que trabajaba y su publicación en el Boletín Oficial de la Provincia de Corrientes del 22 de septiembre de 1976.

Según su versión, a partir de su retiro en año 1976, siguió residiendo en la Ciudad de Corrientes, e inició una larga trayectoria como productor agropecuario, ocupando importantes cargos en instituciones técnicas, productivas y gremiales, preocupado por el bien común y el desarrollo agropecuario de la región. De Marchi presidió la Sociedad Rural (SRA) de Corrientes entre 1989 y 2004 y fue vocal suplente de la SRA a nivel nacional. 

Durante la última dictadura militar De Marchi fue apodado “el electricista” por su agilidad en el uso de la picana. Cumplió su actividad militar en el Regimiento 9 entre 1975 y 1977. Un sobreviviente, Ramón Villalba, declaró en juicio que bajo sus órdenes “fue trasladado a una zona rural, lugar en el que permaneció junto a otras personas, y en donde fue sometido a torturas con aplicación de corriente eléctrica, golpes de puño y golpes con palos”.