Por tercera semana consecutiva, hasta 200.000 personas salieron en toda Francia a protestar contra la imposición de un "pase sanitario" que debería entrar en vigencia a partir del lunes 9 de agosto.
La cifra oficial es superior a los 150.000 que habían calculado las autoridades en vísperas de la protesta y confirma la progresión al alza de unas manifestaciones que hace una semana congregaron a 161.000 personas, según los mismos informantes gubernamentales.
En París, la marcha fue pacífica hasta que algunas decenas de manifestantes se atrincheraron en la Plaza de la Bastilla y la policía -que informó de 3 agentes heridos- usó gases lacrimógenos y camiones hidrantes para reprimirlos. Unas 12.000 personas -según organismos públicos- protestaron en la capital, donde el Ejecutivo desplegó a unos 3.000 agentes.
Las manifestaciones se repitieron también en otras ciudades de Francia. Unas 5.000 personas se dieron cita en Marsella y más de 1.200 marcharon en Lyon, la tercera ciudad más poblada del país galo. En la ciudad occidental de Limoges, 3.000 marcharon de manera pacífica, según la cadena pública France 3 Limousin.
Otras 20.000 personas se movilizaron en localidades del sudeste de Francia, sobre todo en Montpellier (8.500) y Niza (6.500).
"Estamos aquí defendiendo la libertad, que nos quitan poco a poco. Empezamos con el confinamiento y ahora estamos con el certificado sanitario", declaró una manifestante de 75 años que salió a la calle en París, y cuyo testimonio fue citado por el diario español El País.
El domingo pasado la Asamblea francesa aprobó la ley que extiende el uso del pasaporte sanitario, que obliga a presentar un certificado de vacunación con las dos dosis o un test negativo reciente.
Este documento se exige desde el 21 de julio para acceder a lugares culturales y de ocio, y será obligatorio a partir del 9 de agosto para ir a un bar o un restaurante o viajar en aviones y trenes de larga distancia.
Una encuesta del instituto Harris para las cadenas LCI/TF1 publicada el viernes indica que cuatro de cada diez franceses apoyan las protestas y la mitad (51%) dice "comprender las reivindicaciones" de los manifestantes.
Entre los que las respaldan, el motivo principal (65%) es "la impresión de que se les impone lo que deben hacer, sin darles opción" y no necesariamente un rechazo a la vacunación (solo el 33% se declara "inquieto" por ello).