Entre enero y junio de este año, los fondos automáticos girados por Nación a las provincias alcanzaron los $1.567.876 millones, creciendo en términos nominales un 63,1%, y un 12,5% a nivel real, descontando la inflación. En el caso de Corrientes las transferencias en términos reales crecieron 13,8% en el semestre
Durante el mes de junio 2021 las transferencias automáticas de recursos de origen nacional (coparticipación, leyes especiales y compensación del Consenso Fiscal) a las provincias y CABA volvieron a mostrar resultados positivos, y registraron así su décimo primer crecimiento real consecutivo.
En total, se distribuyeron a las 24 jurisdicciones del país un total de $321.529,4 millones, registrando una suba medida a pesos corrientes del 60,1% contra igual mes del año anterior; a su vez, medido en moneda constante, el alza fue del 6,8%.
Si bien el incremento interanual esta por debajo de lo observado en los meses previos, en valores absolutos constituye un récord de transferencia a los distritos, según la consultora Politikon Chaco.
En el caso de la provincia de Corrientes, el crecimiento interanual fue del 8,8%.
ACUMULADO PRIMER SEMESTRE
Finalmente, el acumulado del primer semestre del 2021 muestra que las transferencias automáticas alcanzaron los $1.567.876,6 millones, creciendo en términos nominales un 63,1%, y un 12,5% a nivel real. Si se excluye a la CABA, la expansión real crece al 16,2% para el conjunto de las provincias.
Los primeros puestos de mayor suba real nuevamente corresponden a las provincias patagónicas, y a diferencia de lo observado en junio, el fondo de la tabla está protagoniza por las provincias del NEA y del NOA, que durante la primera parte del año mostraron mayores subas del IPC regional correspondiente.
En el caso de Corrientes, los fondos experimentaron un crecimiento real de 13,8%.
EVOLUCION DE ULTIMOS AÑOS
Durante los años 2018 y 2019, las transferencias a las provincias y CABA sufrieron, en mayor medida, caídas reales a partir de la baja de la recaudación y el alza inflacionaria, que golpeó durante la mayor cantidad de meses de ese período a las cajas provinciales.
En ese marco, noviembre de 2019 fue el último mes donde se habían visto cierta recuperación de los envíos; que fue algo aislada debido a que venía con caídas en ocho de los diez meses previos. A partir de ese momento, el último mes de 2019 y el inicio del 2020, con pandemia de por medio, las transferencias se movieron en terreno
negativo.
Enero de 2020 marcó una caída real del 9,3%; en febrero de ese año fue algo más liviana (-4,1%), pero la irrupción de la crisis del COVID19 tiraron los envíos hacia abajo en los meses siguientes: marzo -11,4%, abril -17,9% y en mayo se tocó un piso, con una merma del 25,6%, todos en términos reales.
En junio de ese año se recortó la baja (-11,6%), y volvió a acelerarse en julio (-13,7%).
Pero ese fue el fin de la caída. Agosto, con una suba del 2,2% real, dio inicio a un período de subas reales que ya lleva once meses, cuyo pico fue en abril de este año (+37,7% -influenciado por la baja base comparativa).
Si bien las variaciones reales de mayo y junio muestran subas más moderadas que meses previos, se debe destacar dos factores que influenciaron en ese resultado: por un lado, la base comparativa (sobre todo en la comparación del desempeño de abril); pero por el otro lado, hay cuestiones de naturaleza impositiva que alteraron la recaudación, como ser la postergación y prórroga de los vencimientos del Impuesto a la Ganancia y de Bienes Personales, como la situación del Monotributo, cuyos vencimientos de junio se estiraron a partir de la polémica que se generó por las recategorizaciones y subas de alícuotas.
Pero también, hay impactos de la segunda ola: una forma de ver esa situación es con el comportamiento del IVA, que en mayo y junio tuvo un crecimiento importante, pero más moderado.
En junio de ese año se recortó la baja (-11,6%), y volvió a acelerarse en julio (-13,7%).
Pero ese fue el fin de la caída. Agosto, con una suba del 2,2% real, dio inicio a un período de subas reales que ya lleva once meses, cuyo pico fue en abril de este año (+37,7% - influenciado por la baja base comparativa).
Si bien las variaciones reales de mayo y junio muestran subas más moderadas que meses previos, se debe destacar dos factores que influenciaron en ese resultado: por un lado, la base comparativa (sobre todo en la comparación del desempeño de abril); pero por el otro lado, hay cuestiones de naturaleza impositiva que alteraron la recaudación, como ser la postergación y prórroga de los vencimientos del Impuesto a la Ganancia y de Bienes Personales, como la situación del Monotributo, cuyos vencimientos de junio se estiraron a partir de la polémica que se generó por las
recategorizaciones y subas de alícuotas.
Pero también, hay impactos de la segunda ola: una forma de ver esa situación es con el comportamiento del IVA, que en mayo y junio tuvo un crecimiento importante, pero más moderado.