“Desde hoy en adelante hemos de industrializar el país, para que nuestros trabajos los realicen obreros argentines y ganen lo que antes ganaban los trabajadores de países extranjeros. Esto representa para nosotros la industrialización… Es indudable que un pueblo con una gran industria, que satisfaga sus propias necesidades y consiga con ello su libertad económica, dejará de ser un buen candidato para la colonia…” (J.D.Perón. Mensaje del 08/05/1951).-
Una de las cuestiones fundamentales que, ha escapado del análisis de nuestros economistas y de la inexistente propuesta de nuestra clase política, ha sido el tema del desarrollo industrial y los medios para lograrlo. Es como si existiera un desconocimiento de la historia nativa e internacional y el resultado de las experiencias vividas en nuestro país y en otros países del mundo.-
No se trata de un tema menor, ya que de ello y fundamentalmente de ello, depende el desarrollo económico integrado y la posibilidad de la erradicación de la pobreza estructural y del desempleo y la eliminación de la brecha profunda de las desigualdades sociales que caracteriza a las economías primarizadas y con fuerte presencia del capital monopolico extranjero, que caracterizan a las economías latinoamericanas, y de la cual no escapa la Argentina de nuestros días.-
Existe en nuestra Patria una clase social tradicional -con el acompañamiento de un vasto sector de la clase media- que, se empeña tozudamente en desconocer la realidad histórica y la inviabilidad de un modelo de economia agroexportadora, que supo tener éxito hasta los años 30 (cuando la Argentina “granero del mundo” tenía 6 millones de habitantes), pero que a partir de la crisis mundial que se operó en aquellos años en los países industrializados (y en particular en Gran Bretaña), demostró no solamente su vulnerabilidad sino también que, se había agotado y que, se abría una nueva etapa por la cual habían abogado en el pasado argentinos ilustres y que, se habría de materializar con el fuerte desarrollo industrial sustitutivo de importaciones que signó la etapa del Peronismo durante el el período 1945/1955.-
¿Existe posibilidad de que, el modelo agroexportador y la política económica de libre comercio que le es afín, sustraiga a millones de compatriotas del desempleo y de la situación de pobreza y de desigualdad social, cuya impronta campea en la Argentina de nuestros días? –TERMINANTEMENTE NO. Sobre el particular, es importante una reflexión del economista Aldo Ferrer quien sostenía: “a fines del siglo XIX, cuando la producción agropecuaria argentina se integró al Mercado mundial, todavía era posible el crecimiento de la economía nacional sobre un solo sector… Pero esa alternativa dejó de ser posible. El aumento de la población total y la disminución de la participación de la rural por el impacto del progreso técnico sobre el empleo en el campo, configuraron una realidad y una dimensión de país insostenible ya en un solo sector. Los más de 40 millones de habitantes de la Argentina actual (hoy casi 45 millones), de los cuales cerca del 90% corresponden a los centros urbanos, requieren de una economía agroindustrial integrada. La producción agropecuaria más la cadena de transformación agroalimentaria generan actualmente alrededor de una cuarta parte del empleo formal total. Sin el crecimiento del conjunto de la industria no puede erradicarse el desempleo estructural, la exclusión social, la pobreza y la inseguridad” (Aldo Ferrer. LA ECONOMIA ARGENTINA EN EL SIGLO XXI. Globalización, desarrollo y densidad nacional”. Edit. Capital Intelectual S.A.- Bs. As. 2015).-
La rica experiencia que se operó en otros países del mundo y en nuestra Patria y las sabias enseñanzas de nuestros antepasados, así lo testimonian. La primera potencia capitalista del mundo (EE.UU.) no emergió y se desarrolló en base al modelo agroexportador impulsado por la burguesía agro-latifundista esclavista del Sur, sino, a instancias del impulso de la burguesía industrial triunfante en oportunidad de la “Guerra de la Secesión de los años 1861/1865. Fueron las ideas proteccionista-nacionalizante del Gral. Ulysses Grant y de George Hamilton, no las librecambistas de Tomas Jefferson, sumado a la democratización de la propiedad agraria, las que hicieron de Estados Unidos una de las potencias industrializadas que, hoy se disputa con Rusia y China la hegemonía del poder económico a nivel global. Tampoco ha sido ajeno a esa experiencia la que llevó a los países de Europa (otrora occidental) de los 50/60 a su integración política y económica de lo que es hoy la Comunidad Económica Europea (al blindar con barreras aduaneras y otras medidas proteccionistas, el desarrollo de sus Estados miembros).-
Esa experiencia histórica de otros países del mundo no pasó desapercibida para muchos de nuestros ilustres antepasados, algunos de ellos deliberamente ocultados por la historia oficial que se difunde en nuestras escuelas públicas. Ya hacia el año 1830 nuestro comprovinciano el ex Gobernador Pedro Ferré en oportunidad de su polémica con Roxas y Patrón sostenía: “considero la libre concurrencia (el libre comercio) como una fatalidad para la Nación. Los pocos artículos industriales que se producen en nuestro país no pueden soportar la competencia de la industria extranjera.
Sobreviene la languidez y perecen o son insignificantes…. se destruyen los capitales invertidos en esos ramos y se sigue la miseria… Con el sistema restrictivo (proteccionismo económico) sufrirán mucho las provincias de aquellos artículos a que están acostumbrados un corto número de hombres de fortuna, porque se privaran de tomar en su mesa vinos y licores exquisitos… No se pondrán nuestros paisanos ponchos importados, no llevarán bolas y lazos hechos en Inglaterra, no vestiremos las ropas hechas en la extranjería y demás renglones… pero en cambio, empezará a ser menos desgraciada la condición de pueblos enteros de argentinos y no nos perseguirá la idea de la espantosa miseria”. Más tarde, hacia el año 1902, el presidente Carlos Pellegrini –coincidiendo con Ferre- sostenía: “Esto de atacar el proteccionismo y afectar principios de librecambio es una manía de todos los diletantes, de todos los aficionados a digresiones… No hay en el mundo, hoy día, un estadista serio que sea librecambista en el sentido que aquí entienden esta teoría. Hoy todas las Naciones son proteccionistas, y diría algo más, siempre lo han sido y tendrán fatalmente que serlo para mantener su importancia económica y política”.-
Ya en el siglo XX, primero con Hipólito Irigoyen y con mayor profundidad con la política nacionalizante e independentista del Gral. Perón, se llevó adelante la nacionalización de los resortes estratégicos de la economía nacional (incluyendo el sistema bancario-financiero) y lo que se denominó el “desarrollo industrial sustitutivo de importaciones”, cuyo impacto económico-social además de modificar la estructura económica de la Argentina oligárquica agroexportadora, trastocó la cultura política de los argentinos con la elevación socio-económica de los trabajadores y la irrupción política del sindicalismo en el escenario político nacional.-
En la resolución de esa dicotomía histórica que no es tal si, las clases tradicionales (socio secular del capital extranjero) abandonaran ese rígido dogmatismo de someter al Estado a los patrones ideológicos del neoliberalismo y por ende a sus intereses de clase, está el futuro de la Nación y por ende de nuestro pueblo. Y ello es así porque, sin una política económica-social sustentada en los valores supremos de la soberanía política y de la justicia social y del desarrollo económico integrado (el que incluye el industrial-tecnológico), nuestra Patria no podrá liberarse de la dependencia y nuestro pueblo de la injusticia social que está en las entrañas del sistema liberal-capitalista.-
En cuanto a nuestra provincia, necesita de un cambio profundo en sus estructuras económicas, un salto cualitativo en su estructura ganadera de tipo latifundista (con la escasa participación de la producción de arroz, citrus y de la explotación forestal), esto es, un tipo de economía que al no incorporar el valor agregado del trabajo humano (precarizado por el tipo de relación semifeudal) muy poco contribuye al Fisco del Estado Provincial y menos al mercado interno. La economía provincial básicamente se alimenta del empleo público, del comercio y de los servicios, cuya alta precarización laboral en nada contribuye tampoco al poder adquisitivo de la población, situación que desalienta toda inversión productiva de tipo industrial. A ello se suma la dificultad del transporte para acceder a los grandes centros de consumo del país y al comercio internacional. Ello no obstante que, tiene un puerto paralizado sobre el Río Paraná (y otros en el interior de la provincia), por donde transita –en buques de banderas extranjeras- la casi totalidad del comercio de Bolivia, Brasil y Paraguay y de nuestro comercio exterior de granos y de oleaginosas, hoy controlado por un puñado de empresas en condiciones oligopólicas (CARGILL, BUNGE, DREYFUS, AGD y VICENTIN), las que se distribuyen entre sí las grandes ganancias que otrora eran orientadas hacia el pueblo por el Estado Nacional a través del Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio (IAPI).-
Ese salto cualitativo hacia una nueva estructura económica-social, requiere de una política impositiva nacional que, desgrave la radicación de capitales de tipo industrial; la reactivación del transporte ferroviario, del puerto de Corrientes y del transporte fluvial con la creación de una flota fluvial de bandera; la eliminación del latifundio ocioso y del minifundio improductivo y la explotación intensiva de la tierra con un programa agrario que promueva el cooperativismo, con el apoyo de incentivos fiscales y de créditos de fomento. A ello se sumará naturalmente una política nacional de planificación y de defensa de la producción nacional, frente a la competencia ruinosa que provoca la libre importación de productos extranjeros manufacturados provenientes de países industrializados altamente desarrollados, cuyas asimetrías económicas con nuestro país son siderales.-
Desde el Centro de Estudios y de Investigaciones Históricas “JUAN DOMINGO PERON”, nos sumamos a la cruzada de “CONFLUENCIA NACIONAL POR LA RECUPERACION DE LA SOBERANÍA SOBRE EL RIO PARANA”, para que se ponga fin al dragado y balizamiento del Río Paraná a través del sistema de concesión a empresas privadas (sean éstas nativas o extranjeras). Ello, por ser contrario al interés nacional ya que, a través de tal sistema desde hace 25 años, la multinacional belga Jan de Nul asociada a EMEPA S.A. (HIDROVIA S.A.) viene explotando –sin control estatal alguno- el dragado y balizamiento del Paraná a través del cobro de peaje a los cientos de buques con banderas extranjeras que provienen de Boliva, Paraguay, Brasil y del Puerto de Rosario y otros de la provincia de Santa Fe llevando de esos países y del nuestro al Puerto de Montevideo, desde donde se embarcan también en buques de bandera extranjera a los mercados internacionales. Esta medida no será suficiente si los argentinos no nos liberamos del Puerto de Montevideo (hoy bajo control monopólico de la belga Katoen Nate) mediante la construcción inmediata del canal de Magdalena, y si el Estado Nacional no recupera la administración y el control de los puertos sobre el Río Paraná, la mayoría de ellos desde los 90 privatizados y bajo el control de las multinacionales agro-exportadoras.-
“Solamente en fletes marítimos gastábamos 400 millones de U$S por año, porque carecíamos de flota propia; ahora tenemos una flota de 1.200.000 toneladas, el importe de los fletes no irá a las compañías extranjeras sino a nuestras propias empresas. Si antes ustedes veían en el puerto 20 barcos extranjeros y uno solo con bandera argentina, ahora verán 20 barcos de nuestra bandera por cada uno de bandera extranjera” (J.D.Perón, de su mensaje al Congreso del 12/08/47).-
“En lo sucesivo, los barcos no solo deberán ser argentinos por la bandera que los proteja, sino también por la nacionalidad de sus astilleros” (J.D.Perón, del mensaje al Congreso del 01/05/51).-
Hector O. Castillo
Ex Secretario Gral. de la
Asociación Bancaria-Corrientes
Norberto S. Soto
Abogado Laboralista, miembro titular de la FAES
Ex Asesor de la CGT-Delegación Corrientes, actual
asesor de organizaciones sindicales.
Ramón A. Salazar Peleato
Abogado- Ex Juez Penal
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. German Wiens
Ex magistrado del Ministerio Público
Fiscal de la Nación
Ramón A. Gomez
Abogado Laboralista- ex Director Dpto
Pcial. de Trabajo, ex Director Diario
Corrientes. Ex Director IOSAP
Ma. Cristina Preckel
Ex Docente
Juan M. Roldan
Abogado
Gladys N. Soto
Docente .
Daniel A. Bordon
Abogado- Profesor UNNE
Ma. Gregoria Perez
Ex Docente
(MIEMBROS DEL CENTRO DE ESTUDIOS Y DE INVESTIGACIONES
HISTORICAS “JUAN DOMINGO PERON”)