Un informe de la Agencia Nacional de Seguridad Vial reveló que en el país sólo el 8,3% de los ciclistas utilizan casco al circular, pero en la región NEA se identificó el menor nivel de uso a nivel nacional con el 2,6% de los ciclistas que usan este elemento de seguridad.
Así lo indican datos del informe "¿Hacia una movilidad sustentable y segura? Una mirada global y local sobre el uso de la bicicleta como modo de transporte" de la Agencia Nacional de Seguridad Vial.
Según se explica, los datos preliminares de siniestralidad vial del año 2020 de la ANSV44 muestran que en dicho periodo hubo 125 víctimas fatales usuarios/as de bicicleta, representando el 4% del total de la mortalidad. En el año 2020 se registraron 3.138 víctimas fatales por tránsito (dato preliminar al momento de esta publicación).
Si bien la participación de los y las ciclistas en el total de la mortalidad por siniestros viales es relativamente baja si se la compara con otros usuarios/as de la vía, los estudios demuestran que la falta de uso de elementos de seguridad vial y las transgresiones a las normas de tránsito son conductas habituales dentro de este segmento. Dicha situación expone a los usuarios y las usuarias de bicicleta a un mayor riesgo de padecer siniestros viales y de que estos deriven en muerte o traumatismo grave.
El bajo uso del casco es una de las prácticas inseguras recurrentes entre los usuarios y las usuarias de bicicletas, aun constituyendo el elemento de seguridad más importante en caso de caída o colisión.
Los estudios observacionales muestran que sólo el 8,3% de los y las ciclistas observados en posición de conductor utilizan el casco al momento de circular en bicicleta, siendo menor todavía el porcentaje de uso en las ciudades de menos de 100 mil habitantes.
Se advierte un porcentaje de uso extremadamente bajo entre ciclistas de la región del NEA con tan solo un 2,6% de conductores utilizando casco.
En el AMBA el uso de casco en ciclista es del 9,8%, Cuyo (9,0%) y la Patagonia (16,2%), las regiones que mejores porcentajes muestran en cuanto a uso del casco, superando a la media nacional.
También se observa que en las ciudades de mayor densidad poblacional es donde se registra su mayor uso, tendiendo luego a disminuir el porcentaje cuanto menor es la cantidad de habitantes.
Analizando las variables de género y edad, se observa que el uso de casco entre ciclistas es mayor entre los hombres (8,9%), mientras que en las mujeres el porcentaje de uso baja a 6,6%. En cuanto a los grupos etarios, es en los menores de 18 años (1,7%) y mayores de 65 años (2%) donde se registran los porcentajes más bajos.
Por otra parte, el estudio muestra que el uso de casco es mayor en avenidas (9,0%) que en calles (6,3%), así como también en traslados diurnos (8,3%) que en nocturnos (5,0%).
Podría deducirse entonces que el uso del casco aumenta en las vías y momentos del día con mayor tráfico de vehículos, sin embargo, las cifras también marcan que el uso es mayor los fines de semana (10,8%) que durante la semana (7,4%).
Las principales excusas que aparecen entre quienes reconocen no cumplir con el uso del casco, son la falta de costumbre, la relativización del riesgo de conducir sin usarlo o la incomodidad que genera llevarlo puesto. Entre los y las ciclistas que se movilizan a diario y/o que transportan niños/as su uso se encuentra más extendido, conscientes de la exposición al riesgo y comportándose con mayor cautela al momento de circular en bicicleta.
RESPETO DEL SEMAFOTO
Cruzar la calle con el semáforo en rojo aparece como una transgresión de tránsito habitual por parte de los y las ciclistas. Los resultados del estudio observacional dieron cuenta que solo la mitad de los y las ciclistas (52%) se detiene respetando la señal para luego cruzar en verde.
Entre las conductoras mujeres se observa una proporción más alta de respeto al semáforo (58,5%) respecto a la de los hombres (49,9%). En cuanto al rango etario, son los menores de 18 años los que más transgreden el semáforo en rojo (50,1%).
El respeto del semáforo es mayor en calles (57,2%) que en avenidas (50,4%) y en los días de semana (53%) que en los fines de semana (49,1%). La transgresión crece significativamente por la noche pasando del 39,5% con luz diurna al 54,9% con luz nocturna.
Este comportamiento de riesgo no solo expone al ciclista que infringe la señal de semáforo, sino también a terceros como conductores motorizados y peatones, influyendo en el estado de alerta generalizado al desplazarse en la vía pública.