Líderes de la comunidad internacional han reaccionado al desvío de un vuelo comercial por parte de Belarús para forzar su aterrizaje en Minsk y detener a un opositor del presidente.
Líderes de la comunidad internacional han reaccionado con fuerza al desvío de un vuelo comercial por parte de Belarús para forzar su aterrizaje en Minsk y detener a un opositor del presidente, Alexander Lukashenko. La Unión Europea y otros países exigieron el lunes 24 de mayo una investigación sobre el incidente, nunca antes ocurrido.
El desvío de un avión de pasajeros, que viajaba entre Atenas (Grecia) y Vilna (Lituania) el domingo 23 de mayo, para detener al opositor bielorruso Roman Potrasevich, que viajaba a bordo, desencadenó una ola de indignación en el mundo contra el régimen de Alexander Lukashenko.
Las condenas de lo que podría ser una clara violación de las reglas internacionales del transporte no se hicieron esperar. Varios líderes de países occidentales calificaron el acto de piratería.
"Este acto imprudente puso a los pasajeros y a la tripulación en grave peligro. Es un recordatorio de la ilegitimidad del régimen que reclama autoridad en Minsk", afirmaron representantes de varios países de la Unión Europea, el Reino Unido y Estados Unidos.
Todos los firmantes exigen una investigación a la Organización de Aviación Civil Internacional.
“Se debe llevar a cabo una investigación internacional sobre este incidente para determinar cualquier incumplimiento de las normas de aviación internacional", afirmó el alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Josep Borrell.
El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, dijo el domingo que se trataba de un "incidente grave y peligroso que requiere una investigación internacional".
Por su parte, el ministro británico de Asuntos Exteriores, Dominic Raab, señaló en un comunicado que "Lukashenko debe rendir cuentas por sus acciones extravagantes".
Estados Unidos, la Unión Europea y el Reino Unido han alertado que este acto no quedará sin consecuencias y ya trabajan para dar "una respuesta coordinada, incluidas sanciones adicionales", dijo Raab.
UE ANALIZA SANCIONES
Este incidente se suma a la agenda de la reunión extraordinaria presencial convocada anteriormente por el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. Los líderes del bloque debatirán durante el primer día sobre las medidas a tomar contra los responsables del desvío.
El incidente "no quedará sin consecuencias", afirmó Michel en un comunicado en el que expresó su condena "en los términos más enérgicos posibles".
Francia calificó de "inaceptable" la maniobra de las autoridades bielorrusas y, a través de su ministro de Exteriores, Jean-Yves Le Drian, pidió "una respuesta firme y unida de los europeos".
Lo que queda claro, es que la UE ya estaba "preparando un tercer paquete de sanciones contra el régimen de Lukashenko" antes de este incidente, declaró el alto representante de la Política Exterior de la UE, Josep Borrell, el viernes pasado. Tanto el bloque europeo como otros países occidentales llamaron a “redoblar la presión sobre Belarús para liberar al opositor detenido, Roman Potrasevich.
AUTORIDADES DICEN HABER SEGUIDO REGLAS
El Ministerio de Asuntos Exteriores bielorruso se enfadó el lunes por lo que calificó como declaraciones "beligerantes" de la UE, e insistió en que las autoridades de su país habían actuado "en plena conformidad con las normas internacionales".
El servicio de prensa de Lukashenko dijo que el propio presidente ordenó que un avión de combate acompañara al avión tras ser informado de la amenaza de bomba. El comandante adjunto de la fuerza aérea, Andrei Gurtsevich, dijo que la tripulación del avión tomó la decisión de aterrizar en Minsk.
Pero la compañía Ryanair respondió en un comunicado que el control de tráfico aéreo bielorruso ordenó al avión que se desviara hacia la capital.
Fuente: France 24, EFE, AP y Reuters.