Corrientes, jueves 13 de mayo de 2021

Chaco
LESA HUMANIDAD

Causa Caballero III: El tribunal anunció que dictará sentencia el lunes 26

16-04-2021
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Así lo informó el presidente del tribunal Rubén Quiñones en virtud de una muy apretada agenda tribunalicia y la ausencia de más días disponibles. Por ello la realización de los alegatos se programó para este lunes 19.

En la audiencia de la fecha se tomaron nuevos testimonios referidos al cautiverio clandestino en la Brigada del matrimonio Lauroni- Almirón, el conscripto Abel Arce, y José Oviedo, todos nn a la fecha. La causa continuará este viernes, con una lista de más de once testigos pendientes.

Desapariciones: todos los caminos conducen a la Brigada. Es lo que surgió del cuarto día de audiencia del juicio oral por crímenes de lesa humanidad denominado causa Brigada / Caballero III, oportunidad en la que por segunda en la causa vez se recibieron testimonios de familiares de víctimas y de sobrevivientes que aportaron datos respecto del cautiverio clandestino en la Brigada del matrimonio Lauroni, el conscripto Abel Arce, y el periodista riojano José Oviedo, militantes del Partido Revolucionario de los Trabajadores y todos nn a la fecha.

El otro dato de importancia de la jornada de ayer, que comenzó a las 8 y culminó pasadas las 14 h, consiste en el anuncio del presidente del tribunal, juez Rubén Quiñones, de que los alegatos se realizarán el lunes 19 y la sentencia será pronunciada una semana después, el 26 de abril. “No tenemos más días disponibles debido a los otros juicios que tenemos a cargo” indicó el juez Quiñones. Ocurre que celeridad y virtualidad (entrecortada por momentos) son las cualidades quem mejor caracterizan a este séptimo proceso por crímenes de lesa humanidad en Chaco, con jornadas que no bajan de un promedio de 10 testigos por día en virtud de la apretada agenda de los magistrados, (de Santa Fe y de Formosa dado que los jueces del fuero local ya intervinieron en proceso anteriores a varios de los represores acusados). Como ya parece ser lo habitual en este proceso, los problemas de conexión volvieron a hacer de las suyas y complicaron la comunicación por videoconferencia en cumplimiento de los protocolos establecidos por la emergencia sanitaria por coronavirus. Sin embargo, las partes, tribunal y los mismos testigos pusieron de sí para sortear los desacoples, interferencias y demás interrupciones y llevar a término la audiencia.

Para este viernes se espera concluir la etapa de testimoniales con la declaración de once personas. Luego de ello se verá si los imputados realizan sus respectivas ampliaciones indagatorias ese mismo día, probablemente por la tarde ya, o se pasa la instancia al lunes 19, en la previa a la presentación de alegatos.

En la causa se imputa a 8 represores de Ejército, Policía y Servicio Penitenciario Federal la comisión de torturas, desaparición forzada y violencia sexual a detenidos y detenidas por razones políticas en la ex Brigada de Investigaciones, la Alcaidía y la cárcel U7 entre los años 1974-1979.

OVIEDO, ARCE, LAURONI, ALMIRÓN

Juan Pablo Valenzuela, Lila Pastoriza, Juan Lenscak, Rafael Coronel y Crisanto Rispodas, confirmaron la presencia del matrimonio Enzo Lauroni y Mónica Almirón, José Oviedo y Abel Arce en los calabozos de la Brigada de Investigaciones. Se trata de cuatro militantes del PRT desaparecidos en los últimos meses de 1977. La desaparición forzada del matrimonio Morel- Ayala, ya juzgada en la causa Caballero II, son el precedente directo de estos cuatro casos.

Elbia Arce, hermana de Abel, y la hija de Oviedo, María del Carmen, brindaron cada una emotivos testimonios de lo que significó la pérdida de algo tan elemental como el derecho al duelo y un sepulcro para sus seres queridos. El otro familiar programado para la audiencia, Ernesto Lauroni, hermano de Enzo, no pudo declarar por problemas en la conexión con las Islas Canarias, en España, donde reside y pasó su testimonio al viernes 16.

Valenzuela contó que pudo ver al conscripto Abel Arce, a través una mirilla rectangular de unos 15 cm de ancho en la puerta de su celda, la única abertura en todo el calabozo, situado frente a la celda del desaparecido.

Juan Eduardo Lenscak fue sacado de la U7 un 13 de septiembre de 1977 y llevado a la Brigada, donde quedó confinado en los calabozos de la planta alta de la vieja casona, hoy sitio recuperado para la memoria histórica. “Ahí conocí al matrimonio Lauroni y a un conscripto, Arce, de la zona de Goya. Me decían que su situación era incierta. Pensaban que podían llegar a salir en libertad”.

El querellante por la Secretaría de DDHH y Géneros de la provincia Duilio Ramírez le pidió que confirme si este grupo había sido torturado. “Era lo habitual” confirmó el testigo y sobreviviente. Al poco tiempo Lenskac fue regresado a la U7 y nunca más los vió. “Luego ya en democracia me enteré de que sus nombres estaban en el listado del Nunca Más” indicó.

Consultado al respecto por el fiscal Diego Vigay, también mencionó a José Tadeo Bettolli, imputado en la causa, siguió todo el debate por videconferencia, como el responsable de las torturas que sufrió. Sobre las condiciones detención fue contundente; “Conocí varios calabozos en los distintos lugares donde estuve preso. Los de la Brigada fueron los peores”.

En una apretada síntesis; encierro las 24 h en espacios muy reducidos y sin iluminación, alimentación mínima, apenas para una menguada subsistencia. (Acotación al margen sobre las pequeñas victorias para sobrevivir con todo en contra: a Lenskac se le pudrían las heridas de las muñecas, provocadas por la tortura con picana eléctrica y agravadas por el roce constante de las esposas, que no le fueron retiradas ni siquiera en el calabozo. Al comer debía soportar el olor nauseabundo y sin asistencia médica posible, resolvió la situación untándose pasta de un dentífrico y de ese modo consiguió aplacar la infección).

EL DERECHO A UN SEPULCRO

“Quiero saber dónde está mi hermano. Es lo único que quiero saber”; palabras de Albia Arce que contó como Abel Arce, agricultor tabacalero de Ligas Agrarias de Corrientes, prestaba servicio militar en la conscripción en el Regimiento 121 de Comunicaciones de Goya y desde abril de 1977 nunca más supieron de él.

Arce era el sostén de su de su hogar, porque el padre había quedado ciego. “Con él se ensañaron por ser de Ligas Agrarias y estar bajo bandera. Lo vi detenido en Goya, en la pajarera. Muy castigado. Nadie se hizo cargo de lo que le hicieron” declaró Rafael Coronel .

La hermana contó que su madre lo buscó por cielo y tierra, recorriendo la región en busca de alguna información del hijo desaparecido. En ese trance en diciembre de 1977 sufrió un accidente de tránsito en una ruta del interior de Corrientes, quedando hemipléjica. Al poco tiempo falleció el padre de la familia. Hermanos y hermanas intentaron continuar la búsqueda, sin resultados concluyentes hasta mucho tiempo después, cuando ya en democracia el ex detenido Rogelio Tomasella le indicó haber compartido cautiverio con Abel en la Brigada de Investigaciones.

El destino final del riojano José Oviedo también confluye hacia el vórtice de horror que fue la Brigada. Su hija Maria del Carmen realizó una emotiva semblanza de la historia de vida de su padre, periodista, fotógrafo y músico aficionado, y sobre todo militante social que tuvo que escapar de la persecución en su pago natal en el interior riojano y se afincó en el interior de Corrientes, donde colaboró con las Ligas Agrarias. También fue el ex detenido y sobreviviente Rogelio Tomasella quien le brindó información sobre su padre (tal como lo declaró en el juicio oral Caballero II).

“A la muerte se le suma el borramiento del rito de la despedida del cuerpo. Se nos privó de una tumba. La tumba es símbolo de la muerte, pero también es testimonio de que alguien vivió. Ser hijo de desaparecidos es estar privado de muchas cosas, hasta del tiempo del duelo. Pero estoy orgullosa de ser la hija de José Oviedo”. Mientras hablaba la hija, en las pantallas del sistema de video-conferencia podía verse al imputado Luis Patetta acomodarse los anteojos, y rascarse el cuello, a Bettolli anotando en algo que pudo haber sido una libreta. Manader por su parte tenía apagada la cámara.

PABLO CÉSAR CASCO, EL VERDUGO DE LA U7

El único testigo presencial de la jornada fue Carlos Dante Peinó, que aportó datos en relación con la imputación a Pablo César Cásco, jefe de la guardia más pesada y sádica en la cárcel U7, ya condenado en un juicio anterior y recordado como el “entregador” de los presos políticos que fueron sacados del citado penal y masacrados en cercanías de Margarita Belén un 13 de diciembre de 1976.

Peinó detalló el verdugueo constante de Casco, con castigos a la orden del día por motivos mínimos. El testigo contó como el mismo Casco se lo reconoció; “Ustedes van salir quebrados de acá, si no se los destruye físicamente se los destruye mentalmente” me dijo una vez”.
También destacó que la comida era poca y mala. “Los médicos detenidos en la U7 nos decían “esto no es nutritivo”. Dolía el estómago de hambre, y uno no podía pedir, porque si lo hacía Casco te mandaba al calabozo de castigo. Cuando fui detenido tenía 70 kilos, cuando me entrevistó la Cruz Roja estaba en 40 kilos”. Peinó siguió describiendo la magnitud de esta práctica; “Cuando llegamos a la cárcel de La Plata los mismos guardia cárceles se sorprendían “Como comen los chaqueños” decían, porque ahí la comida era de buena calidad y en cantidad”.

“Quiero colaborar para que se haga justicia en memoria de mis compañeros que fueron asesinados” se despidió.

Crisanto Rispodas, el último testigo de la audiencia, declaró desde Cafayate, mencionó a Gabino Manader y Carlos Thomas como los protagonistas de una paliza que duró casi dos horas según recuerda. Describió el trato cruel padecido por detenidos y detenidas y agradeció la oportunidad de declarar al tiempo que manifestó su homenaje a Edwin “Peco” Tissembaum, “gran letrado del Chaco, defensor de presos políticos”.