Corrientes, jueves 02 de abril de 2026

Cultura Corrientes

Homenaje a una pobladora, por Miguel Ángel Cerdán

16-03-2021
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A Doña Luisa Ermelinda Avasolo, mi madre.

El tiempo solapado en su abismo intangible aguarda una historia, acumulando en sus arcas tantas que son imposibles contarlas todas, pero su necesidad es infinita y desea otras para intentar cubrir las ansias, llenar sus vacíos, registrarlas en el cosmos de memorias.

Para los amantes de cosas nuestras, la siguiente anécdota:
Historias de la Casa. Bautismo en Itatí, por el año 1945.

El mar de Luisa
Su bella e inocente mirada recogen los paisajes nuevos, que rápidamente quedan atrás durante el viaje hacia la ciudad madre de los creyentes. Los caballos y las mulas zarandean jinetes y maletas de avíos, la fe es otro abrigo, por las dudas y ante el frío que acecha, una capa plegada bajo la montura golpea como faldones al ritmo del paso, presagiando la noche y la lluvia que dispuesta estará para hacerse sentir.

El camino de huellas, de tierra, donde solo existen las leguas y el compás de la marcha distrae en la ida (y la vuelta). El Abuelo, Don Pedro, confía en sus manos para detener los bríos de aquel animal de instinto bravío y demuestra que puede, sortea con su fortaleza que caiga en el suelo el tesoro más bello, La niña Luisa.

Ytatí, abre sus puertas a los visitantes que dicen ser hijos de Dios bautizados con el agua del socorro, en el pueblo Astradeño. Los viajantes cumplen el sueño, luego en el muelle de tablas gastadas a manera de puerto, La niña pregunta: Papá, ¿esto es el mar? Y el Padre responde risueño, aferrando su mano como señal del amor fraternal: es el rio Paraná.
Desde entonces amigos por siempre Luisa, el río y los sueños.