Los casos de violencia contra mujeres ejercida por sus ex parejas prácticamente igualan los que cometen en los hogares concubimos y cónyuges. En lo que va del año, se formalizaron más de 1850 denuncias contra ex parejas, concubinos y cónyuges.
En su último informe sobre violencia de género, la Oficina de Estadísticas y Registros de Juicios Universales y Acciones Colectivas del Poder Judicial de Corrientes registró de enero a septiembre 2250 casos relevados y procesados de violencia familiar o de género en toda la provincia. De este total, en Capital se relevaron 804 casos y en el interior 1446.
Del total, un 4% fue contra Niñas, Niños y Adolescentes, el 90% contra Jóvenes y Adultos de 18 a 60 años, y un 6% contra Adultos Mayores, de más de 60.
Del 90% registrado contra jóvenes y adultos de 18 a 60 años, 1866 casos fueron violencia verbal; 1260, violencia física; 109, sexual; 321, económica; 405 de restricción; y 616, ambiental.
Pero un dato llamativo del informe, es la paridad de violencia contra las mujeres tanto dentro como fuera del hogar, evidencia la vulnerabilidad en distintos contextos.
Es que en el análisis del tipo de relación que predomina entre víctima y victimario, la relación de "ex pareja" concentró 919 casos.
Mientras que en relaciones de concubinato se registraron 670 casos y en cónyuges 251.
ambién se registraron casos de violencia filial (220), fraternal (35) y otros (155).
El gran porcentaje de casos de violencia por parte de la ex pareja o la pareja de la víctima, en muchos casos representa mayor dificultad al momento de intentar salir de la situación de violencia denunciada,debido a que implica que la víctima tiene o tuvo un vínculo afectivo y además podría tener hijos o bienes en común con el agresor.
La violencia de género, es aquella que se produce contra la mujer “por el hecho de serlo”, tanto dentro como fuera de casa.
Este tipo de violencia se fundamenta en la supuesta superioridad de un sexo sobre otro y sus manifestaciones son muy variadas.
La violencia sobre la mujer va desde las más evidentes (malos tratos físicos y psíquicos, realizados en el ámbito doméstico), las agresiones sexuales, acoso sexual, violación, hasta las más sofisticadas, como la publicidad, ya que proyecta imágenes de las mujeres que no se corresponden con la realidad, utilizando un lenguaje que distorsiona, desvirtúa la realidad, simplificando la imagen de la sociedad y de las personas.