Con apoyo de las diputadas Regidor y Brambilla, y otros once legisladores, el diputado nacional Jorge Vara presentó un proyecto de ley que el Gobierno se adhiera a la nominación del sacerdote argentino Pedro Opeka al premio Nobel de la Paz.
El proyecto del diputado Vara también lleva la firma de los diputados nacionales Victoria Morales Gorleri, Gerardo Cipolini, Pablo Torello, Ricardo Buryaile, María Lujan Rey, Gustavo Hein, Julio Sahad, Sofía Brambilla, Gabriela Lena, Graciela Ocaña, Jorge Enriquez, Estela Regidor, Fabio Qetglas y Alicia Terada.
La iniciativa solicita al gobierno que adhiera a la nominación del sacerdote argentino Pedro Opeka al premio Nobel de la Paz. "Su obra es digna de destacar. A partir de la misma, más de 500.000 personas pudieron salir de la pobreza, desde una visión NO asistencialista y con la educación, la disciplina, el trabajo y el esfuerzo como ejes fundamentales", expresa.
"La obra del padre Opeka es realmente impresionante y digna de destacar. Nacido en Argentina, con padres de origen esloveno, trabajó de albañil y a los quince años de edad decidió ser sacerdote de la Iglesia Católica e ingresó a la Congregación de la Misión (Padres Vicentinos-Lazarino)", recuerda Vara en la faz argumental del proyecto.
"A los veinte continuó su formación, estudiando Filosofía y Teología, en Liubliana, Eslovenia, y en Francia. Posteriormente fue nombrado para hacerse cargo de una iglesia en Vangaidrano, en el sudeste de Madagascar, África, uno de los países más pobres del mundo", afirma.
"Una vez instalado en Madagascar, conmovido por las condiciones de vida de las personas del lugar, inició con fuerza su trabajo social. Aprovechando sus conocimientos de albañilería, construyó comedores para los niños a quienes también enseñaba a escribir. A partir de condiciones del lugar, junto a jóvenes desempleados, creó una cantera en la que 2500 personas pudieron acceder a un trabajo", destaca.
"Con el producido de las ventas, con los jóvenes del lugar construyó casas y al mismo tiempo les enseñaba el oficio. A partir de esto, sobre el antiguo basurero se crearon pequeños pueblos, que a su vez conformaron una Ciudad. Luego crearon escuelas, un Liceo, un jardín de infantes, dispensarios, un pequeño hospital.
Creó la organización gubernamental Akamasoa, la cual ayuda, desde 1990, a las personas pobres, creando complejos habitacionales, educativos y laborales donde viven cerca de veinte mil personas, y de ellos nueve mil son niños que van al colegio", subraya.
"Para crear puestos de trabajo, la organización se centra en la explotación de la cantera de piedra, actividades artesanales y talleres de bordado, un centro de compost, separación y clasificación de basura, actividades agrícolas y de construcción", remarca Vara.
"Todo esto lo hizo desde una visión digna de destacar: el no asistencialismo. Se basó en el empleo, en brindarles herramientas, en cambiarles la conciencia para que las personas se conviertan en autoras y promotoras de su propia promoción", agrega.
"Me permito citar un testimonio del Padre Opeka que da cuenta de su filosofía: “Los gobiernos que fomentan el asistencialismo están fomentando la delincuencia y la exclusión y están profundizando el problema. Y si no se atacan en serio las causas de la pobreza es para seguir aprovechándose de ellos, utilizándolos... Junto con la pobreza económica se viene abajo la autoestima y la moral. La familia explota y ya no hay un núcleo donde formar a la persona. Cada uno tiene que rebuscársela, salir a robar porque cada noche tienen que traer algo como sea, o no volver”, destaca.
"Madagascar es una Isla privilegiada por la naturaleza, pero castigada ambientalmente por el hombre, que desforestó del 70 % de su territorio. Actualmente el Sacerdote Argentino está empeñado en un plan incipiente de reforestación que merecería el apoyo de los países europeos que explotaron sus bosques. Esto y muchas otras cosas serían posibles si obtuviera el Galardón para el que fuera propuesto por el país de sus ancestros", recuerda Vara
"El Padre Opeka ya fue nominado en otras oportunidades para el galardón, sin embargo, no pudo obtener el mismo. Por su parte, nuestro País en el año 2018 lo nominó, sin resultados. No solo sería un honor que un Compatriota logre el 6to. Premio Nobel para nuestro País, sino que se lograría visibilizar globalmente la obra del Padre Opeka y, con ella, los valores que encarna. Considero, colegas Legisladores, que nuestro país en el cual nació, recibió su formación inicial y adquirió sus valores, no puede hacer otra cosa que sumarse a esta iniciativa del Gobierno de Eslovenia", concluye.