Washington (EFE, AP y ANSA) - En un regreso al multilateralismo, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, lanzó advertencias para Rusia y China, y extendió la mano a los aliados, principalmente a Alemania, donde bloqueó la retirada parcial de tropas decidida por su antecesor Donald Trump.
"La diplomacia volvió. Llegó el momento de afrontar los autoritarismos'' de Pekín y de Moscú -puntualizó en la visita que realizó Departamento de Estado-. Por eso, "le dejé claro a mi par Vladimir Putin que se han acabado los días en que EE.UU. se rendía ante las acciones agresivas del Kremlin interfiriendo en nuestras elecciones, ciberataques y envenenando a ciudadanos'' (de hecho reclamó la liberación del encarcelado líder opositor Alexei Navalny).
Respecto al coloso asiático, aseveró: "No permitiremos abusos económicos ni ataques contra los derechos humanos, la propiedad intelectual y la gobernabilidad global''.
Al trazar otros ejes de su política exterior, anunció el cese del apoyo a la ofensiva militar liderada por Arabia Saudita en Yemen. En relación a este conflicto, "una guerra que ha creado una tremenda catástrofe humanitaria'', designó un enviado especial, el diplomático Timothy Lenderking.
Para aplacar el enojo de Riad, garantizó que Washington seguirá ayudando al reino a "defender su soberanía e integridad territorial'', al recordar que afronta ataques con misiles y otras amenazas por parte de fuerzas proiraníes en la región.
En cuanto a Teherán, adelantó que sólo retornará al acuerdo nuclear, "uno renovado, más fuerte y duradero'', cuando la República Islámica vuelva a respetarlo y brindó garantías sobre su programa misilístico.
Biden, quien aprovechó el Desayuno Nacional de Oración para pedir "fuerza colectiva'' para enfrentar el "extremismo político'' que dio lugar al asalto al Capitolio, dio giro de 180 grados respecto al anterior gobierno en materia migratoria al aumentar hasta 125.000 la cuota anual de refugiados que el país admite.