"Aún fatigados, lejos de nuestros seres queridos, con los ojos en lágrimas, el covid nunca podrá llegar al corazón y al alma. Hermanos y hermanas, no tengan miedo", expresó esta tarde el arzobispo de Corrientes, Andrés Stanovnik, desde el Hospital de Campaña en una misa de Navidad .
"Queridos hermanos y hermanas, no tengan miedo y confíen, a pesar de la fragilidad por la que estamos atravesando. Se los digo por la experiencia de paciente oncológico y por lo cual me siento muy cerca de ustedes. No duden de que Dios tiene preparada para ustedes una hermosa navidad, para ustedes y para cada uno de nosotros", expresó monseñor.
"Aún fatigados, lejos de nuestros seres queridos, con los ojos en lágrimas, el covid nunca podrá llegar al corazón y al alma. Hermanos y hermanas, no tengan miedo, habrá navidad. Aunque sea más silenciosa y en soledad, seguramente Dios la quiere más profunda y más llena de paz", afirmó.
"Jesús, María y José, a pesar de la extrema precariedad en la que se encontrabran en el momento del parto, no perdieron las esperanzas en Dios. Y Dios se manifestó como un Padre que jamás abandona a los hijos que confían en él", dijo monseñor.
"Aún luego, en la dura experiencia del destierro en Egipto, María y José no perdieron la confianza, y más tarde, en la angustia compartida por la pérdida del hijo, en una de las peregrinaciones hacia Jerusalen, no se desesperaron en la búsqueda, y aún atravezados por el dolor al pie de la cruz, en la que colgaba su hijo, ella María, siguió confiando", recordó.
"María había experimentado a través de duras pruebas, que Dios dispone todas las cosas por el bien de los que lo aman", subrayó.
"Pongámonos también nosotros en sus manos y supliquemos la gracia de tener, como lo suplicamos nosotros en la oración a la tiernísima madre, que tengamos un corazón puro, humilde y prudente, paciencia en la vida, fortaleza en las tentaciones y consuelo en la muerte", pidió monseñor.
"Así como la virgen madre se dejó abrazar y transformar por el espíritu santo, también nosotros, con su ayuda y protección maternal honremos el sufrimiento de nuestros enfermos, y la memoria de nuestros muertos, con todo el esfuerzo de seguir trabajando por una convivencia civil que se distinga por la atención a los más débiles y necesitados, que tomemos conciencia de la responsabilidad que cabe a cada uno en particular, en especial a los jóvenes, de cuidarse y de cuidar a los otros, porque será la manera de que esta crisis nos haga espiritual, y moralmente más fuertes, y finalmente supliquemos que nuestra tierna madre de Dios nos conceda la gracia de confiar en Dios, que es padre, y que su corazón lleno de amor y misericordia desea estrecharnos más hacia él, para que estas pruebas que estamos atravezando nos enseñan a descubrir que lo escencial en la vida es aprender a ser hijos, y hermanos de todos, aprender a ser hijos de Dios y hermanos de todos" concluyó.