Corrientes, jueves 02 de abril de 2026

Cultura Corrientes
CHAMAMÉ PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

Chamamé, de género menor a reconocimiento universal

16-12-2020
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Jornada histórica para Corrientes. Una de sus expresiones culturales identitarias el Chamamé ha sido declarado este miércoles por Unesco Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Fue la segunda ocasión en que el Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad de la Unesco evaluaba en París su postulación presentada por Argentina.

El patrimonio cultural inmaterial o “patrimonio vivo” se refiere a las prácticas, expresiones, saberes o técnicas transmitidos por las comunidades de generación en generación.

Unesco die que el patrimonio inmaterial proporciona a las comunidades un sentimiento de identidad y de continuidad: favorece la creatividad y el bienestar social, contribuye a la gestión del entorno natural y social y genera ingresos económicos. Numerosos saberes tradicionales o autóctonos están integrados, o se pueden integrar, en las políticas sanitarias, la educación o la gestión de los recursos naturales.

De esta manera, pretende asegurar su viabilidad y optimizar su potencial para el desarrollo sostenible.

En Argentina solamente el Tango tiene el mismo rango que ahora el Chamamé para Unesco.

Hoy ya es un género consagrado y respetado sigue sonando en las bailantas y en las barriadas humildes, como siempre, pero también en los teatros más encumbrados. Y no solamente en Corrientes y su área de influencia sino nacionalmente también. Pero no siempre ha sido así.

Un largo tramo del siglo pasado lo vio sin un lugar en la cultura oficial. Género menor, rústico, reproducido por la clase baja. Así es cómo lo tenían las clases altas y las élites intelectuales. A tal punto que chamamé fue también un adjetivo peyorativo. Pero resistió desde el interior profundo y desde las orillas de las urbes.

La industria cultural hizo el resto. Hoy es el símbolo identitario por excelencia de los correntinos. Chamamé es sinónimo de tradición regional, ¿Sería acaso posible imaginar a Corrientes sin imaginar al chamamé?. Hoy alcanza su reivindación, integramente y a escala global. Ahora está entre los géneros musicales guardados como tesoros por la humanidad.

Historiadores sitúan el género hacia 1870, cuando en el acordeón de dos hileras de cantos y ocho bajos, conocido popularmente como verdulera, llegó a Corrientes de la mano de los inmigrantes europeos.

Pero el Chamamé es una danza, un baile y, también, es decirlo en palabras a través del canto, una expresión del sentimiento del ser humano que viene de muchos años, de los Franciscanos, de los Jesuitas y de los guaraníes. 

En 1760, José Sanchez Labrador, un sacerdote jesuita llega en la desembocadura del Río Ypané para encontrarse con los nativos mbaya, de los nativos guaycurúes, en lo que hoy es el Departamento de Concepción, que antiguamente eran las expansiones, y funda la Villa Real de la Concepción. 

Allí, José Sanchez Labrador entra detrás de los nativos mbaya porque un grupo de nativos corrió tierra adentro del departamento de Concepción, muy al norte de Paraguay, y ahí, en una de esas corridas, Sanchez Labrador y los mbaya se encuentran con los nativos paita piura guaraní. 

Y ahí, en el Chiriguelo, en el Talaliguelo, que quiere decir “Campos de Luz”, en el idioma mbaya, “Campos de Luz”, como decían sus antiguos abuelos, hoy el lugar se denomina Chiriguelo, está en el Departamento de Amambay, en ese lugar, se encuentran el sacerdote jesuita con los nativos paita piura guaraní, con los mbayaes y escuchan cuando le dicen “che amamê aimê”, “yo estoy en la lluvia”, a lo que Pocho Roch agregaba que decía “estoy danzando en la lluvia con el alma” 

El sacerdote jesuita pedía la presencia del señor a los nativos y ellos decían “che amamê aimê” y hacían una danza, un ritual, para agradecer a Dios, a Tupá, por el agua, por la lluvia que enviaba. 

Con el tiempo “che amamê aimê” queda como “chamamé”, a lo que después, cuando se graba, allá por el finales del año 1920, se conoce como los primeros chamamés. Ahí recibe la primera denominación. Pero el Chamamé es muy antiguo. 

Ahora, hay que aclarar que los jesuitas y los franciscanos, mucho antes de que se encuentren los jesuitas con los guaraníes en el norte de Paraguay ya se habían encontrado en Itatí, ya habían estado juntos, los guaraníes, los jesuitas, los mbayaes también, porque entraron por el Bermejo, los guaycurúes y estuvieron aquí, en esta zona de Corrientes, mucho antes de que estuvieran en Paraguay. 

Por lo tanto, es muy probable que el término “Chamamé”, como término, como origen etimológico, se haya conocido en la zona de Itatí en el año 1550, y de ahí viene. 

En término, el significado etimológico viene de “che amamê aimê”, “yo estoy en la lluvia”. Así lo investigó Pocho Roch, y lo investigó en Paraguay, y el guitarrista e investigador Ismael Echagüe discípulo del maestro Efrén, el Kamba´í Echeverría, como se ha expuesto en el segundo Congreso del Chamamé que se organiza en Corrientes. 

En combinación con la voz humana, el bandoneón, el contrabajo y las guitarras, terminaron por definir su sonido, al punto que hoy es fácil identificar varios tipos de Chamamé, que reflejan a su vez diversos estados emocionales o circunstanciales de sus cultores: entre ellos, el Chamamé Maceta de pulso y ritmo más vivos y habituales en los grupos que tocan en festivales y bailes, del Chamamé Caté, más elegante y en lengua guaraní.